Un día como este hace ocho años Satoshi Nakamoto minó el bloque génesis de la blockchain de Bitcoin consiguiendo una recompensa de 50 BTC: los primeros de toda su historia. Fue como crear una bola de nieve y lanzarla desde lo más alto, pues ahora ya se ha creado toda una avalancha global indetenible entorno a la moneda digital y la tecnología que ha traído consigo.

Recordemos sus grandes episodios hasta la fecha.

De pizzas a hechos terroríficos

Hoy puede parecer un verdadero desastre, y quizás así le parezca a su comprador por estos días, pero la primera transacción realizada con bitcoins en el mundo real, en mayo de 2010, fue para comprar un par de pizzas de Papa John’s a un costo de 10 mil BTC. Por supuesto, en aquel entonces los responsables no hubieran podido adivinar que en 8 años su hazaña hubiera sido comprar un par de pizzas por más de 10 millones de dólares.

Sin embargo, fueron ellos los primeros en darle valor real a Bitcoin, que partió de allí para poder llegar a su récord actual. En agosto de aquel año, por cierto, se produce el que sería el primer hecho aterrador para la criptomoneda: un fallo en el protocolo ocasionó que las transacciones no fueran correctamente verificadas sobre la blockchain, por lo que 184 billones de bitcoins fueron generados en una sola transacción y enviados a dos cuentas de la red. Por fortuna, sólo fue cuestión de horas para que esto se descubriera y se borrara, con una consecuente bifurcación de la red que ya no permitiría errores como este.

En 2011 continúa su ascenso y es adoptado por primera vez como donación aceptable. Una de las primeras organizaciones en aceptarlo resulta bastante adecuada a su origen descentralizado y cyberpunk: WikiLeaks, que se encarga de traer al público información clasificada por parte de fuentes anónimas. Ese mismo año se crearía la semilla de otras criptomonedas, pues Vitalik Buterin entra en escena como co-fundador y escritor de Bitcoin Magazine. Así mismo, se lanza una de las claves del ascenso de Bitcoin: el mercado de la Internet Profunda Silk Road, que lo aceptó como método de pago hasta su cierre en 2013.

Para el 2012, después de una subida y caída igual de espectacular en 2011, en lo que se conoció como una ‘burbuja económica’, Bitcoin parece recobrar su tendencia alcista e incluso aparece por primera vez en TV, para la serie The Good Wife.

El año siguiente pareció bastante dorado para la primera moneda digital. Su adopción por parte de diversas instituciones como OkCupid y Foodler se vio en aumento, se instaló el primer cajero de su historia en Canadá y la Universidad de Nicosia se convirtió en la primera en aceptar bitcoins para financiar la educación superior. En noviembre alcanzó el máximo valor de su historia: $1,216.73.

Por desgracia, 2014 no fue uno de sus años más afortunados, aunque así pareció que iba a ser en principio. Para febrero cierra definitivamente la casa de cambio Mt. Gox, que llegó a manejar hasta el 70% de todos los bitcoins existentes en el año 2013; declarándose en bancarrota y perdiendo los fondos de muchos de sus clientes, valuados en unos $450 millones para esa fecha. El precio y la confianza de Bitcoin caen.

Nuevas promesas

Pese a todo, este no se convertiría en el final para la primera criptomoneda. Para diciembre de 2014 la gigante Microsoft comienza a aceptarlo para comprar juegos y aplicaciones, y en 2015 comienza a recuperarse lentamente. En agosto de ese año se estimó que unos 160 mil comerciantes aceptaban pagos con esta criptomoneda.

No obstante, la verdadera recuperación de la gloria experimentada en el 2013 parece darse en 2016 y con rumbo a superar incluso su mayor récord en precio este 2017. Por supuesto, el anterior no fue un año exento de problemas para Bitcoin, dado que, por ejemplo, organismos regulatorios como la Comisión Europea han buscado reglas mucho más estrictas y centralizadas para él; y aún continúa debatiéndose su problema de escalabilidad. Sin embargo, grandes adopciones se han producido, como la llevada a cabo por la gigante de servicios profesionales Ernst & Young, por no mencionar la importante extensión de su red de cajeros automáticos.

Nuevos servicios de pago como Living Room of Satoshi en Australia y Zebpay en la India permiten pagar con bitcoins casi cualquier cosa; ha sido aceptado para pagar los servicios públicos en diversas regiones del mundo y actualmente se está desarrollando incluso una aplicación que permitirá el pago presencial en cualquier negocio afiliado con sólo tener un teléfono inteligente.

Por otro lado, las soluciones para su escalabilidad no han faltado. Hasta ahora las más populares son SegWit y la Lighting Network, pero también se han presentado otras opciones igualmente prometedoras como Teechan y MimbleWimble. Y hay que decirlo: inició 2016 valiendo sólo $432, mientras que ahora va por los $1029 y contando. Sin duda, 2017 promete una nueva era para Bitcoin.

La blockchain sigue su propia senda

Bitcoin tiene gloria propia, pero lo cierto es que de ésta se ha desprendido todo un universo, y no sólo en lo que a finanzas se refiere. La cadena de bloques, su tecnología subyacente, ha llamado la atención global incluso más que ella misma, dado que no sólo funciona para registrar transacciones monetarias.

Virtualmente, la blockchain puede registrar cualquier cosa de forma pública, transparente e inalterable. Cualquier cosa. Así que aún ni siquiera estamos seguros de todos los usos que pueden dársele.

Uno de los principales, por supuesto, son las criptomonedas, que a su vez son todo un mundo de posibilidades. Desde Ethereum con contratos inteligentes y Ripple con transacciones internacionales, hasta SolarCoin como premio energético y Zcash para operaciones totalmente privadas. Eso, por no mencionar también que muchos bancos centrales están evaluando la posibilidad de emitir su propia criptomoneda.

Otra opción, más bien obvia, es el registro de documentos personales e historiales médicos. Sobre la blockchain estos se resguardan de forma fácil y segura, y pueden ser consultados por todas las partes que deban hacerlo desde cualquier lugar del mundo. La primera conferencia de las funciones de la blockchain sobre la salud ya fue llevada a cabo, así como el primer consorcio al respecto ya ha sido creado.

La cadena de bloques también es capaz de seguir sus registros desde el inicio sin perderlos de vista en ningún momento, por lo que también se ha vuelto una solución para el complejo proceso de la cadena de suministro. De este modo, el consumidor final podrá saber de dónde proviene exactamente cualquier producto y todo el recorrido que ha hecho para llegar a sus manos de forma inofensiva. Provenance ya implementó esta estructura para evitar la pesca ilegal, y Walmart se encuentra en pruebas para asegurar así la inocuidad de los alimentos.

Grandes empresas de todos los ramos, pero especialmente los bancos, no han faltado en investigar y probar los múltiples beneficios de esta tecnología. Así nació en 2014 el consorcio blockchain R3CEV y en 2015 el proyecto de código abierto Hyperledger, que entre sus miembros ya cuentan más de 70 y 100 destacadas compañías de todo el mundo, respectivamente.

Ahora parece que todos quieren probar la blockchain para solucionar distintos conflictos, mientras la masificación de Bitcoin parece algo inevitable en los próximos años. Todo gracias a ese bloque génesis y que a alguien se le ocurrió comprar unas pizzas con una ficha virtual que prometía más bien poco. Así que, sin duda, ¡Un muy feliz cumpleaños a la Tecnología Bitcoin!

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