El tema de la regulación sobre blockchain y Bitcoin siempre acaba saliendo a la palestra. Mientras que algunos países son más flexibles al respecto pues prefieren aprovechar al máximo esta tecnología, otros han llegado al extremo de prohibir por completo la moneda digital. Sin embargo, en su mayoría, la cautela persiste, así que se encuentran en un punto intermedio entre ambos: muchas empresas e instituciones de sus nacionales exploran esta innovación; con todo, se mantienen haciendo esfuerzos por crear un marco regulatorio adecuado.

Como parte de este último grupo está Europa, donde la cadena de bloques y las criptomonedas son sumamente exploradas, aunque también donde organismos como la Comisión Europea pretenden aplicar medidas regulatorias mucho más estrictas en lo próximo, llegando incluso a sugerir un registro para cada usuario Bitcoin. De allí nace la pregunta: ¿debería la regulación coartar a la innovación?

A principios del mes pasado el consejero ejecutivo del BBVA, José Manuel González-Páramo, afirmó que la regulación y la innovación traída por estas tecnologías no deberían ser polos opuestos, sino complementarios. Y tal parece que no es una opinión unilateral, pues desde CriptoNoticias nos hemos comunicado con el ex rector del Instituto de Economía Internacional, Andrés Pedreño, quien ha ido un paso más allá al afirmar que se debe primar la innovación antes que la regulación, pues sólo así estas tecnologías se desarrollarán lo suficiente para poder aplicar una regulación adecuada que no entre en conflicto con su crecimiento.

Andrés Pedreño es un destacado economista español, experto en nuevas tecnologías y promotor de la economía y el emprendimiento digital. Fue también rector de la Universidad de Alicante, fundador de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes e impulsor de las plataformas Universia y UNIMOOC, así como director del Observatorio para el Análisis y Desarrollo Económico de Internet en España (ADEI), una iniciativa entre Google, Analistas Financieros Internacionales (AFI) y el ya mencionado Instituto de Economía Internacional. Por lo que, sin duda, su palabra confiere peso hacia estas innovaciones.

A continuación, compartimos la entrevista exclusiva que nos ha otorgado el señor Pedreño con respecto a la regulación del ecosistema blockchain y Bitcoin.

Durante su intervención en el Foro de la Gobernanza de Internet en España afirmó usted que el desarrollo por ahora es más importante que la regulación. En este sentido, ¿qué opina sobre las intenciones de la Comisión Europea y el Banco Central Europeo sobre aplicar medidas más estrictas sobre las criptomonedas? ¿Cree que se lleven a cabo en un futuro próximo?

No sé si se llevarán a cabo, pero me reafirmo en lo dicho en el foro (“qué regular, por qué, cuándo y para quién”). No soy contrario a la regulación, pero precipitarnos sin saber delimitar bien el fenómeno puede dificultar el desarrollo del potencial extraordinario de las criptomonedas o de la propia tecnología Blockchain. En Europa, en general, hay un “celo regulatorio de lo digital” en detrimento de políticas en favor de su desarrollo.  El retraso en el desarrollo de empresas digitales en Europa respecto a Estados Unidos o una gran parte de Asia es notorio. Dudo de la eficacia regulatoria, que si, por ejemplo, pecara de restrictiva y precitada, sólo acabaría perjudicando a las fintech europeas.

Por otra parte, sorprende el temor del BCE a que las criptomonedas constituyan “un medio para financiar actividades ilegales”. Conviene no demonizar este fenómeno. La regulación y políticas de los Bancos Centrales del BCE no han sido muy diligentes con los paraísos fiscales o los billetes en papel de curso legal que, sin justificación aparente, en nuestra área monetaria llegan a plasmarse hasta en papel-moneda de 500 €.

No deja de ser curioso que, mientras algunos bancos centrales subrayan estas vertientes, una institución educativa como el MIT tome iniciativas que van desde favorecer la formación, hasta ser pionera en facilitar que su comunidad de alumnos introdujera en la vida del campus los bitcoins a modo experimental. También hay buenas prácticas en algunos bancos centrales de países concretos. Es el caso del Banco de Holanda que impulsa el “campus de blockchain”, o la creación de InnovationHub (un centro de innovación destinado a ayudar a las startups y bancos holandeses que quieran poner en marcha servicios financieros innovadores), o los experimentos que ha llevado a cabo con la propia criptomoneda virtual Bitcoin. No es el único, en la “nómina” de iniciativas interesantes cabe sumar a los bancos centrales de Japón o Reino Unido.  Desde esta proactividad e implicación es mucho más fácil ir construyendo un marco regulatorio progresivo sin perjudicar su desarrollo.

A propósito de la Gobernanza de Internet, esta está definida como “el desarrollo y aplicación por Gobiernos, el sector privado y la sociedad civil, en sus respectivos roles, de principios compartidos, normas, reglas, procesos de toma de decisión y programas, que modelan la evolución y el uso de Internet”. Algo que, por supuesto, involucra a la blockchain y al Bitcoin. Sin embargo, ¿cree que es posible realmente que los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil lleguen a un acuerdo satisfactorio para todos? Hasta los momentos sus opiniones y acciones al respecto han sido completamente distintas.

Internet ha nacido y se ha desarrollado en un ámbito de libertad y los beneficios en relación con los perjuicios que sufrimos son mínimos. Esta libertad ha permitido, por ejemplo, una revolución en los recursos educativos, la democratización de la información, el trabajo colaborativo, el desarrollo del conocimiento abierto, amén de mil facetas innovadoras de la actividad económica. Pretender “modelar la evolución y uso” implica ya una declaración de intenciones distante de su naturaleza.

En los procesos regulatorios que afectan a Internet se entremezclan intereses cruzados. A veces defendiendo una aparente “defensa del usuario” se defienden intereses concretos, o en el fondo se encubre un proteccionismo contra empresas tecnológicas que han cruzado virtualmente las fronteras físicas y van creando una “gran disrupción”, hasta poner en cuestión la supervivencia de prensa, taxis, hoteles, bancos y hasta universidades. La solución no puede llegar del proteccionismo, sino siendo más proactivos en el desarrollo de la economía digital.

Con bitcoin o blockchain no hay “gigante tecnológico” de por medio, sino una eficiencia y brillantez tecnológica que hasta los bancos adoptan. Si se fuera acrecentando una cultura regulatoria, sobre la base del recelo y una prevención sobredimensionada, se incurrirá en una regulación cuanto menos precipitada y casi seguro que errónea. Sin duda es deseable que en un futuro más o menos cercano se regulen los coches autónomos, los drones, la medicina personalizada a través de la tecnología, los llevables (wearables) o el Internet de las Cosas (por citar algunos ejemplos). Ahora, sin embargo, lo que debería primar es que Europa o España sean protagonistas de esta revolución y las empresas, sus startups, nazcan, crezcan y se consoliden como líderes mundiales en Europa, al menos con tanta facilidad como en Silicon Valley, Bangalore, Singapur, Hong-Kong o Tokio.

Muchas organizaciones se interesan por la blockchain, pero no tanto por las criptomonedas. Así que, ¿piensa que la tecnología blockchain tendrá un marco regulatorio completamente distinto a la moneda digital? ¿O tal vez que sólo la primera debe sobrevivir?

Aunque su nacimiento haya estado unido, la tecnología blockchain tiene una multitud de aplicaciones relevantes al margen de su empleo como plataforma de una criptomoneda.  Lo más urgente para Europa o España, insisto, es aprovechar todo su potencial, disponer de talento para desarrollar nuevas ideas y empresas.

En Europa o en España hay tantos y tan buenos juristas que es fácil que se acabe creando una “doctrina jurídica pionera y anticipativa”, y consecuentemente, los gobiernos siendo en exceso proclives en propiciar marcos regulatorios y normativas. Deberíamos priorizar la formación, el emprendimiento y la difusión entre las empresas. Insistiendo en mis argumentos, sería más importante y urgente disponer de excelentes ingenieros de computación especialistas en blockchain, Inteligencia Artificial o Big Data, por ejemplo.

Sin duda el tema de una criptomoneda como bitcoin abre un debate interesantísimo, pero se pone en exceso énfasis en sus riesgos, no en su potencial. Al no comprender la naturaleza de Internet o de la tecnología en cuestión acabamos poniendo “ventanas al campo”. En materia de Internet, en general sería deseable una regulación global, hoy por hoy imposible de materializar en la práctica. Pero en su defecto sí es deseable promover acuerdos internacionales.

En estos momentos, algunas iniciativas de promoción Bitcoin se están llevando a cabo. Una de ellas es la Blockchain Education Network, que lleva esta expansión hacia las universidades, donde regalan cierta cantidad de bitcoins a los estudiantes y les enseñan cómo pueden utilizarlos. Usted está estrechamente relacionado al mundo académico, así que, ¿estaría de acuerdo con que iniciativas de este tipo se llevaran a cabo en España?

Me parece acertada. Ya he citado al MIT y su iniciativa pionera. Me consta que en España, algunos campus -la Pompeu Fabra fue pionera- la han introducido. Esto va en la línea que comento de experimentar, profundizar y conocer el fenómeno. No conozco a fondo la Blockchain Education Network (BEN) pero en principio podría ser una buena idea.

Hay que crear cultura tecnológica en nuestros países y las universidades deberían ser piezas claves en este objetivo.

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En conclusión, el ecosistema Bitcoin y Blockchain aún se encuentran en fase emergente. En primer lugar se debería explorar del todo estas tecnologías, antes de decidir cuáles son en realidad las regulaciones más adecuadas. Entretanto, conviene llevar a cabo iniciativas para su promoción, pues sólo así estas lograrán desarrollarse a nivel global.

 

Imagen Destacada: ADEI.