Estados Unidos es uno de los países que se encuentran a la delantera cuando del uso de Bitcoin y de la tecnología blockchain se trata. Sin embargo, la moneda digital es tratada allí bajo medidas regulatorias mucho más estrictas: prueba fehaciente de ello es la famosa BitLicense de Nueva York, que ciertamente ha coartado allí un desarrollo más fluido para las empresas del sector fintech.

Pero esta no es la única en su especie. En un informe publicado recientemente, el Inspector General del Tesoro para la Administración Tributaria (TIGTA, por sus siglas en inglés) critica las laxas medidas que el Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRS) ha tomado con respecto a la moneda digital.

Si bien se admite que el IRS preparó desde 2014 una guía de monedas virtuales, estableció un equipo de emisión para las mismas y realizó una consulta pública para apoyar en una adecuada regulación de estos activos, TIGTA argumenta que sigue habiendo “poca evidencia” de esfuerzos para identificar el incumplimiento de los contribuyentes en cuanto a las transacciones de monedas virtuales, así como falta de una orientación adecuada a los involucrados.

Ninguna de las divisiones operativas del IRS ha desarrollado algún tipo de iniciativas de cumplimiento o directrices para llevar a cabo exámenes o investigaciones específicas para el incumplimiento de impuestos relacionados con monedas virtuales. Además, no parece que ninguna de las acciones ya tomadas por el IRS para abordar el incumplimiento fiscal de monedas virtuales, se coordinaran para garantizar que el IRS mantenga un enfoque estratégico de las implicaciones fiscales de las monedas virtuales. Aunque el IRS solicitó comentarios del público en el Aviso 2014-21, no se tomaron medidas para tratar los comentarios recibidos.

Inspector General del Tesoro para la Administración Tributaria de Estados Unidos

Hace ya dos años el IRS determinó que la bitcoin y la moneda digital en general debería ser tratada como propiedad a efectos fiscales. Lo que quiere decir, por supuesto, que superar cierta cantidad de ganancias en este campo implica su propia tasa de impuestos. Sin embargo, el TIGTA piensa que se han tomado muy pocas medidas para asegurar la efectividad de esta regulación y por tanto expone tres recomendaciones principales para el IRS que se pueden resumir en aumentar los controles fiscales en Estados Unidos para las criptomonedas.

La primera se trata del desarrollo de una estrategia mucho más específica, con un calendario incluido. En la segunda se insta a proporcionar una orientación más adecuada sobre los procesos y requerimientos a los interesados, y en la última a revisar los documentos informativos de terceros para identificar las transacciones de moneda digital que entren en el rango de impuestos. De acuerdo también con el informe, el IRS ha estado de acuerdo en aplicar todas estas medidas.

Esto, sin duda, podría causar un impacto importante para las operaciones de las empresas que trabajan con Bitcoin en los Estados Unidos. Con la aplicación de la BitLicense algunas decidieron quedarse en el estado de Nueva York, pero muchas otras emigraron colectivamente e incluso cesaron sus servicios para los neoyorquinos. Recientemente, además, la popular casa de cambio Poloniex decidió abandonar sus operaciones en Nueva Hampshire debido a las regulaciones.

Estados Unidos es un mercado importante para las criptomonedas, así que aún muchas compañías, como Circle, decidieron acatar las regulaciones y quedarse. Otras prefieren territorios como Australia, la Unión Europea y Japón, donde los activos digitales están libres de impuestos.