Para nadie es una duda de que la ciudad de Nueva York es una de las capitales actuales del mundo en muchísimas áreas. Tanto el turismo, como las artes, la moda y hasta el deporte, encuentran espacio en “La Gran Manzana” para desarrollarse a grandes pasos y hallar su lugar en el mercado. Igualmente sucede con en las finanzas, donde la ciudad ha logrado ganarse al mundo de la mano de Wall Street y sus impresionantes bancos, bolsas de valores y demás instituciones financieras y bursátiles.

Sin embargo, la evolución de las finanzas poco a poco ha venido contagiando incluso las empresas e instituciones más conservadoras en este espacio. Países como Reino Unido, Japón, China, Suiza y muchos otros, ya han dado muestras de su interés en las nuevas tecnologías financieras y varios han dado un espaldarazo legal para impulsar el desarrollo e implementación de estas nuevas herramientas en una industria que conocemos como Fintech.

Al analizar la situación actual, claramente Nueva York se ha quedado atrasada en su acogida al Fintech en comparación con otras ciudades como Londres, Zug, Madrid o Hong Kong; lugares donde el uso de servicios en la nube, tecnologías peer-to-peer, desarrollo de aplicaciones web y móviles, uso de criptomonedas y de la tecnología de la cadena de bloques, ya se está integrando a diversas plataformas financieras y bursátiles. Es justamente acá donde los representantes financieros neoyorquinos quieren reducir esa ventaja y no dejar pasar un tren que, para una ciudad de su importancia, sería inaceptable si desea mantenerse en la cima de los lugares más atractivos e innovadores en cuanto a finanzas se refiere.

Por lo cual recientemente han estado haciendo esfuerzos para relanzar la ciudad no solo como uno de los centros más importantes de la finanzas globales, sino también un espacio donde se impulse el desarrollo y aplicación de las nuevas tecnologías financieras. Pero al estudiar el contexto actual neoyorquino aparece una traba realmente importante: la BitLicense aprobada y puesta en vigencia desde el pasado 2015.

Esta famosa ley que aplica en el estado de Nueva York, obliga a las empresas que ofrezcan servicios empleando la tecnología de Bitcoin y las criptomonedas, a cumplir con un proceso de registro que ha sido descrito por diversos empresarios como “lento, engorroso e innecesario”, además de ser bastante costoso. En consecuencia muchas compañías de este naciente sector han optado por salir de Nueva York y suspender sus servicios a los ciudadanos residentes en dicho estado.

Más allá de Bitcoin y las criptomonedas

La llegada de la BitLicense sentó un precedente negativo no solo a las empresas de servicios de este sector, sino también para muchas otras que hacen vida en el ecosistema fintech. Si bien el empleo de Bitcoin y criptomonedas no es de mucha frecuencia en este espacio, sí lo es el de la tecnología blockchain -o como es mejor conocido entre los bancos y instituciones financieras tradicionales “tecnologías de contabilidad distribuida”.

Blockchain se ha creado importantísimos lugares dentro de grandes bancos, empresas de servicios profesionales, bolsas de valores y firmas de inversión, entre otras empresas que conforman el mundo de las finanzas. Tanto así que compañías de la talla de Goldman Sachs, Santander, Accenture, Nasdaq e IBM, ya están invirtiendo, desarrollando y ejecutando aplicaciones de la tecnología de la cadena de bloques a tareas y procesos relacionados con las finanzas. Confirmando con gran fuerza el interés que tienen que innovar sus plataformas y servicios partiendo del uso de la blockchain.

Pero la llegada de BitLicense hizo que el registro de empresas del sector fintech se ralentizara y en la mayoría de los casos llegó a espantar a los pequeños emprendedores, algo que perjudicó a este naciente sector y mantuvo la balanza del lado de la banca y la industria bancaria tradicional.

Patrick Murck, abogado y compañero del Berkman Klein Center para la Internet y la Sociedad en la Universidad de Harvard, dijo a la cadena de noticias Reuters:

Al juntar las regulaciones […] realmente ponen a la industria detrás de la “bola ocho” en términos de competir con los proveedores de servicios tradicionales.

Patrick Murck

Para muchos analistas y empresarios, la llegada de BitLicense no solo detuvo el florecimiento del sector fintech en el estado de Nueva York, sino que también cambió las reglas del juego a favor de los tradicionales servicios bancarios al permitir que las empresas que apuestan por las nuevas tecnologías financieras, como criptomonedas y blockchain, tuviese un camino a cuestas para crecer en este territorio. En consecuencia, la evolución del ecosistema financiero se ha visto estancado y atrasado en relación a otros centros de innovación como Londres, Tel-Aviv o el valle de Zug en Suiza.

Fintech busca el impulso necesario en Nueva York

Recientemente, la Oficina del Contralor de la Moneda (Office of the Comptroller of the Currency), un regulador del sistema bancario de Estados Unidos, ha revelado planes sobre el establecimiento de una oficina dedicada a la innovación responsable y a la aplicación de un marco regulatorio para mejorar la capacidad de la agencia para identificar innovaciones que afectan al sistema bancario federal.

En la serie de recomendaciones presentadas en un reporte elaborado por este organismo, destacan las tecnologías que ya se están usando dentro del ecosistema financiero y que la Oficina reconoce como herramientas realmente útiles y valiosas para acelerar el proceso de evolución de los sistemas financieros y bancarios en los Estados Unidos. Por supuesto, la tecnología blockchain posee un papel importante en el reporte y consiste en una de las herramientas más llamativas para implementar en el sector.

Hoy en día, [las empresas] fintech participa en las funciones bancarias tradicionales de préstamos de consumo, pagos, gestión de la riqueza y los asentamientos. Fintech también están aprovechando las nuevas tecnologías y procesos, como computación en la nube, interfaces de programación de aplicaciones, libros distribuidos, inteligencia artificial y grandes análisis de datos.

Reporte de la Oficina de Contraloría de la Moneda de Estados Unidos

Evidentemente el uso de los registros de contabilidad de distribuida emerge como la tecnología más innovadora cuyo uso posee mayor utilidad en diversas aplicaciones y procesos para el área financiera, algo que este organismo estatal no ha dejado pasar por alto y que reconoce que ya ha tenido impacto significativo dentro del sistema bancario de los Estados Unidos.

Con la llegada de las aplicaciones para el sector fintech, la innovación en el uso de los servicios financieros ha llevado a los consumidores nuevas formas de manejar su capital, realizar pagos e interactuar con los mercados globales. Son estas ventajas las que justamente la Oficina de Contraloría de la Moneda quiere expandir en todo el sistema bancario nacional al fijar como su prioridad el establecimiento un marco regulatorio federal, que esté por encima de BitLicense y de cualquiera otra regulación limitada a un solo estado, para impulsar el crecimiento de este sector emergente y obligar a la banca y las finanzas tradicionales a evolucionar con ellos.

Aunque es muy temprano para saber cuáles serían las propuestas que se presentarían al Congreso de los Estados Unidos para establecer un marco legal que tenga jurisdicción en todo el país, los esfuerzos actuales que se están llevando a cabo en varias instituciones estatales en este país son bastante optimistas y promisorios en torno al desarrollo e implementación de la blockchain y otras tecnologías aplicadas a las operaciones financieras.

BitLicense actualmente acumula más opiniones en contra que empresas registradas en Nueva York, un indicio de que los reguladores federales han observado y reconocido como una mala jugada legal que ha frenado el crecimiento del sector fintech y a su vez la evolución de las finanzas en uno de los principales centros de Estados Unidos y el mundo entero en dicho sector.