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Ha pasado un cuarto de siglo desde que la Web de Internet, tal y como la conocemos hoy, irrumpiera en los ordenadores de todo el mundo y asentará la primera puñalada en el corazón de la industria de los medios de comunicación. La segunda llegó diez años más tarde, en 2004, con la aparición de la denominada Web 2.0 y su capacidad de interacción entre usuarios. Las wikis, los blogs o las redes sociales son hijos de la Web 2.0. Facebook nació ese mismo año.

En los diez años que median entre la aparición de la World Wide Web y la Web 2.0, los propietarios y directivos de las corporaciones y empresas de los medios de comunicación no supieron calibrar el tsunami que se les venia encima. La inercia de una industria, que para algunos se remonta a la aparición de la imprenta, pudo ser la culpable de no aceptar que las tecnologías de la información y de la comunicación, tal y como escribió el austriaco Peter Drucker, han transformado radicalmente las economías, los mercados, las industrias, los servicios y el mercado laboral.

En 2008, tan solo cuatro años después de que Mark Zukerberg creara la red social Facebook para comunicarse con sus amigos de Harvard y de que estallase la gran crisis económica mundial, alguien que se hizo llamar Satoshi Nakamoto publicó que se encontraba trabajando en un nuevo sistema de dinero electrónico. Un año más tarde, en enero de 2009 aparece la primera versión de la red Bitcoin y pocos días más tarde se realiza la primera transferencia de bitcoins. Dos años más tarde, Wikileaks, “una organización mediática internacional sin ánimo de lucro”, según la definición de Wikipedia, anuncia la aceptación de pagos en bitcoin. A partir de ese momento, esta criptomoneda, que no necesita de la autoridad de ningún banco central que la supervise, empezó a estar en boca de todos. Antes, como es lógico, ya había estado en las agendas de los amos de las entidades bancarias. Su capacidad de eliminar a terceros a la hora de realizar transacciones monetarias puso a los bancos sobre la pista de la tecnología que sustenta el protocolo Bitcoin, que no es otra que la denominada Blockchain. A esta tecnología, Nicolas Cary, cofundador en 2013 de Blockchain, la compañía de software de Bitcoin que en 2014 consiguió 30,5 millones de dólares en su primera ronda de financiación, la ha bautizado como el Santo Grial del Fintech.

Sin duda, uno de los mayores logros de la Blockchain, que el fundador de Netscape, Marc Andreessen, define como “el libro mayor de acontecimientos digitales compartidos entre muchas partes diferentes”, es haber descentralizado la confianza. Dicha descentralización es lo que permite la eliminación de intermediarios en muchos servicios y procesos empresariales.

Así, aunque el sector de la banca sea uno de los más trastocados por la irrupción de esta tecnología, a la que muchos consideran igual de disruptiva que internet lo fue en su día, la Blockchain ha ampliado sus tentáculos a casi todos los sectores: transporte, energía, videojuegos, seguros o internet de las cosas. Hace unos días, Luis Sabarich, responsable de Blockchain en IBM España, me decía en una entrevista que esta tecnología democratizará los mercados aún más que internet y nos empujará a entornos más colaborativos y descentralizados.

Precisamente, es en ese nuevo contexto donde la industria de los medios de comunicación volverá a verse sorprendida por una nueva innovación tecnológica, en este caso la Blockchain. En la actualidad existen plataformas como Steemit (@Steemit), que recompensa a los usuarios que publican contenido con steems, que pueden ser cambiados por bitcoins dentro de la plataforma. De igual manera, los usuarios también deben pagar por acceder a los contenidos.

Otro soporte similar es DECENT (@DECENTplatform). Esta web, que se define en su página como una distribuidora de contenido descentralizado, va dirigida a periodistas o blogueros que quieran publicar sus contenidos sin censura. Al igual que sucede en Steemit, los autores también son remunerados sin intermediarios.

En el ámbito de los medios audiovisuales destaca SingularDTV (@SingularDTV), una plataforma de contenidos digitales basada en blockchain y construida sobre la red Ethereum. Al igual que Steemit y DECENT, también utiliza una criptomoneda para pagar a artistas y creadores.

Sobre el advenimiento de estas nuevas plataformas, Alberto Gómez Toribio, CEO de en CLLuc, una startup vinculada al Grupo Barrabés, explicó a CriptoNoticias, que de aquí a cinco años el sector de los Medios de Comunicación va a sufrir una gran transformación. “Surgirá una gran plataforma, tipo Uber o Airbnb, que los desintermediará, igual que ha hecho Uber con el taxi”. Góméz Toribio indicó que él ya sabe de alguna gran agencia que está experimentando con tecnología Blockchain, no en el sentido que lo están haciendo DECENT o Steemit, pero sí para conocer el trazado de los beneficios de un artículo escrito por un periodista y publicado en un medio de comunicación. De tal manera que dichos beneficios puedan ser repercutidos en dicho profesional. “Es un cambio del modelo de relación de las agencias de comunicación con los medios y con los periodistas”.

Sobre cómo afectará la tecnología Blockchain a la profesión periodística, Gómez Toribio precisó que:

Lo hará en la descentralización y en la generación de contenidos. Se pueden crear plataformas para la producción de contenidos y ello, aunque democratiza y permite ver qué artículos son los que mayor beneficio producen, a la larga puede llegar a perjudicar al periodista, porque los contenidos se ligarán a los ingresos que genera. Alberto Gómez Toribio

CEO, Clluc

Sobre por qué tan complicado es que los grandes medios de comunicación innoven y se adapten a los grandes cambios tecnológicos, Gómez Toribio argumenta que “en estas compañías es muy difícil innovar, porque no sirve solo con aportar una idea que pueda cambiar el modelo de negocio y hacerlos ganar dinero. La cuestión tiene que ver con el hecho de hacer coincidir los intereses personales de muchas personas en la organización. Por ello, lo que se hace ahora en todas estas grandes empresas es crear instrumentos fuera de ellas, como laboratorios o actividades vinculadas con startups”.

Sobre cómo deben afrontar los medios de comunicación la irrupción de la tecnología Blockchain, Leif Ferreria, el creador de Bit2Me, explicó a CriptoNoticias que quizá fuese una buena idea experimentar con un área concreta, por ejemplo, motor o tecnología y observar los resultados.