El consorcio R3CEV inició sus investigaciones, desarrollo de aplicaciones y demás actividades enfocadas en la tecnología blockchain por todo lo alto a finales del 2015, contando con el respaldo de nueve entidades financieras de talla global como Barclays, BBVA, UBS, Goldman Sachs y JP Morgan. Noticias sobre sus nuevos miembros, también muy destacados, y sus pruebas realizadas satisfactoriamente, no han parado de llegar.

Sin embargo parece que ahora, por primera vez en su corta historia, se enfrenta a su primer conflicto de intereses. A la fecha ha llegado a ser el mayor consorcio de su tipo, agrupando a más de 70 compañías de todo el mundo. Y según fuentes citadas por Fortune, este gran número ha hecho mucho más difíciles las negociaciones, pues cada uno aboga por su propio interés.

Prueba de ello es el abandono del consorcio por parte de Goldman Sachs, uno de sus miembros fundadores, además de Morgan Stanley y Santander en la misma semana. Ninguno de los tres llegó a comentar razones claras sobre esta alternativa, pero al parecer todo se debe a la próxima ronda de financiación que está planeando llevar a cabo R3CEV, y cuyos términos al parecer no les convenían a los bancos mencionados.

Cada coste de membresía ronda los 100 mil dólares, destinados a realizar investigaciones y pruebas basadas en la tecnología de contabilidad distribuida que podrá aumentar la eficacia de diversas transacciones, así como reducir dramáticamente sus actuales costos de operación. Por ello tantas empresas se han mostrado interesadas en participar. A largo plazo, les supondrá una excelente inversión, y además serán los primeros en adoptar una tecnología que se presenta como el verdadero futuro.

Pero más allá de la tarifa de membresía, el R3CEV viene planificando desde mayo una ronda de inversión cuya meta iban a ser nada menos que 200 millones de dólares, donde el 90% de las acciones de la compañía pasaría a manos de sus bancos miembros con tan sólo el 10% retenido por el consorcio en sí. Esta cantidad fue renegociada a $150 millones bajando la oferta a 60% de las acciones para los bancos miembros y posibles inversores externos.

Las mismas fuentes de Fortune afirman que Goldman Sachs intentó hacerse con más influencia en el acuerdo, apuntando por un puesto en la Junta Directiva. Al no lograrlo, decidió abandonar el consorcio.

Por otro lado, para la mencionada ronda de financiamiento, hay que decir que no todos los bancos miembros han mostrado el suficiente interés. Sus 42 miembros originales han sido invitados a invertir primero, seguidos de otros 30 bancos y compañías externas, que reunirían los 150 millones de dólares en un plazo de 9 a 12 meses. No obstante, hasta los momentos sólo 36 de los miembros originales han confirmado su apoyo con participaciones que van desde un millón hasta 3,5 millones de dólares cada uno, alcanzando tan sólo 59 millones en total, es decir, incluso menos de la mitad de la meta prevista.

Por supuesto, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Santander no participarán en esta ronda de inversión, dado que han decidido abandonar el consorcio. Adicionalmente, el Banco Nacional de Australia tampoco invertirá y también está planeando marcharse del R3CEV.

Entretanto otros, como el JP Morgan y el Banco Macquarie de Australia, aún no han confirmado que planean invertir, pero esperan seguir siendo parte del consorcio y de sus investigaciones en tecnología blockchain.

Pese a todo, esta ronda de financiamiento no se presenta tan ardua tomando en cuenta que aún faltarían otros 30 bancos y posibles inversores externos por unirse durante el próximo año. Aunque ciertamente este parece un antes y un después para el consorcio: su plataforma blockchain nativa, Corda, muy pronto será de código abierto y formará parte del Hyperledger Project, mientras algunos de sus más destacados miembros han decidido tomar una vía diferente y aún flota la incertidumbre de si otros no les acompañarán.

En todo caso, la meta última del R3CEV y Corda es agrupar a tantas empresas como se pueda para el desarrollo global de la tencología blockchain aplicada a soluciones de banca y comercio; filosofía que se ha tambaleado un poco con las recientes partidas de estos mencionados bancos. Sin embargo, aún le queda mucho camino por delante.