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La naturaleza de las criptomonedas no está determinada por su uso delictivo

La naturaleza de las criptomonedas no está determinada por su uso delictivo

A partir de su irrupción en el panorama financiero global, las criptomonedas han arrastrado tras de sí importantes prejuicios, especialmente aquellos que relacionan estos instrumentos de pago e inversión como herramientas para el crimen. Si bien las características inherentes a los criptoactivos han sido diseñadas para brindar seguridad y confianza en el ecosistema, el mal uso de las criptomonedas ha sido justificación para este desprestigio.

Sin embargo, grupos de investigadores, instituciones intergubernamentales e incluso algunos entusiastas del ecosistema han insistido en que, si bien existen riesgos asociados a la naturaleza y empleo de los criptoactivos, el escepticismo y las medidas draconianas están poco justificados.

La insistencia y el entusiasmo con respecto a las bondades de la tecnología blockchain más allá del mundo de los criptoactivos solo ha sido posible tras analizar su funcionamiento en este entorno, y si las características de descentralización, fiabilidad y verificabilidad de la tecnología han sido alabadas, resulta cuando menos curioso el hecho de que sean precisamente estas bondades las que justifican el prejuicio sobre las criptomonedas y cabe preguntarse, ¿realmente son herramientas para el delito?

Algunos de los casos más sonados: alimentando el prejuicio

La darknet ha sido uno de los espacios de mayor fantasía por parte de los escépticos de los criptoactivos, aunque no sin razón, pues como si se tratara de las oscuras profundidades del océano, este vasto espacio digital ha servido para actividades delictivas asociadas al lavado de dinero, la pornografía infantil, financiamiento del terrorismo, venta de drogas, entre otros delitos, muchos de los cuales han sido financiados con criptoactivos.

Dream Market, AlphaBay y el más conocido Silk Road son algunos de los mercados ilegales que han proliferado en la deep web, dándole preponderancia a los criptoactivos como medios de pago para la venta de drogas y otras actividades ilícitas como extorsiones y lavado de dinero, especialmente utilizando bitcoin, ya que estas actividades se habían dado incluso desde 2011.

El de Silk Road ha sido uno de los casos más sonados, su creador, Ross Ulbricht, fue condenado a cadena perpetua por las autoridades de Estados Unidos, como principal responsable de las operaciones de este narcomercado digital. Recientemente Alexander Vinnik, asociado a BTC-e, fue detenido, acusado de lavado de dinero y malversación de fondos, y de operar un esquema fraudulento de cuentas dentro de la plataforma para lograr blanquear el dinero malhabido.

El caso de Silk Road llegó al cine de la mano de Alex Winter en el documental Deep Web (2015).

Por otro lado se han dado oleadas de ataques cibernéticos de distinta naturaleza y magnitud que e han cobrado con criptomonedas. A la difusión de ransomwares como WannaCry o Petya, se unió el ‘rescate’ de los ataques DDOS, que esta vez los hackers exigieron cobrar en criptoactivos, sumando un nuevo capítulo de extorsiones al ‘prontuario’ criptográfico, y fortaleciendo a relación entre este tipo de delitos y bitcoin. Además de bitcoin y ether, actualmente criptomonedas como Monero o Zcash han sido reconocidas como las preferidas de los criminales, esto debido a sus altos niveles de encriptación y privacidad, según la Interpol. Algunos incluso han cambiado su botin de extorsión de BTC a XMR, en este sentido han habido otras declaraciones sobre los riesgos asociados a los criptoactivos.

Los costos por daños relacionados con ramsomware se estima en 5 billones de dólares sólo durante el 2017, una cifra que supera las estimaciones del año 2016 en 400%. Recientemente hackers hicieron retiros de fondos provenientes de un ataque ocurrido en mayo por un monto equivalente a 140.000 dólares en BTC.

También se ha calculado que durante los últimos dos a tres años los hacker pudieron haber obtenido al rededor de 25 millones de dólares por rescate y pagos asociados a delitos, sólo una cifra menor hasta estos momentos se ha relacionado con el uso de criptoactivos si tomamos en cuenta los más recientes ataques de ramsomware.

Declaraciones sobre el tema: acusaciones de fraude y estafas

Hasta ahora no hemos mencionado las Ofertas Iniciales de Monedas (ICO), que habiendo recaudado más de 2.4 billones de dólares, se ha convertido en una preocupación central de algunos gobiernos de países como China, Estados Unidos o Corea del Sur, llegando incluso a ser prohibidas, asociadas a estafas y catalogadas como una decisión riesgosa para los potenciales inversionistas.

Jimmy Wales, CEO de Wikipedia afirmó que en su opinión muchas de las ICOs que están actualmente abiertas en el mercado son “estafas absolutas”, y el CEO y fundador de Ethreum, Vitalik Buterin, afirmó que las ICO pueden ser una “burbuja”, en ambos casos críticas contra el carácter volátil y las promesas de ganancias asociadas a este esquema de captación de capital. Ya sobre las monedas tradicionales pesaban suficientes acusaciones, y ahora el floreciente mercado de nuevas monedas sufre lo propio.

Nuevamente con respecto a bitcoin, Jamie Dimon, CEO de JP Morgan, calificó este criptoactivo como un “fraude”, comparándolo con la fiebre de los Tulipanes, y llegó a afirmar que solo funciona en contextos de gran control como el de Corea del Norte o Venezuela, o para actividades asociadas al narcotráfico, y otros delitos.

El caso de China resulta paradigmático, pues la escalada regulatoria fue desde la neutralización de las ICO hasta la suspensión de las actividades de intercambio ha llegado a causar que desde la agencia de noticias Xinhua News, brazo mediático del gobierno central, se denuncien a viva voz los presuntos riesgos criminales, exigiendo medidas severas y más control. De acuerdo con la Agencia, tras el disfraz de la “ciencia” e “innovación tecnológica” se esconden esquemas fraudulentos y transacciones ilícitas. “Cero tolerancia” contra los criptoactivos, llegaron a solicitar.

Las investigaciones desmienten la ‘criminalidad’

En este panorama parecería que el prejuicio contra las criptomonedas está bien justificado, pues los crímenes perpetrados, las potenciales estafas y esquemas fraudulentos existen y proliferan en el ecosistema. Sin embargo, Ya en 2013, investigadores del banco central de Alemania, University College de Londres y la Universidad de Wisconsin-Madison, demuestra que Bitcoin ha dejado atrás los rastros de actividades ilícitas que lo sostenían, pero han proliferado más investigaciones, con nuevos argumentos.

Comisión Europea

La Comisión publicó un informe sobre los riesgos del blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo. La Comisión desmintió la conexión entre el anonimato de los usuarios de criptoactivos con actividades criminales asociadas al financiamiento terrorista, agregando que especialmente en zonas de poca penetración tecnológica o de guerra, el dinero en efectivo, divisas especialmente, sigue siendo mucho más eficiente para estos fines.

Además, en cuanto al lavado de dinero, la capacidad de las organizaciones criminales para utilizar efectivo es aún mayor quepara disponer dedinero electrónico, por lo que el riesgo de lavar fondos se consideró al mismo nivel que para el financiamiento del terrorismo. La Comisión enfatizó que no solo depende de las características que ofrece la tecnología a los usuarios, sino también de la estructura del producto, del operador, y la posibilidad de atender de manera especial y en colaboración con las autoridades aquellas transacciones que sean sospechosas dentro de los casas de cambio. Recientemente se anunció la creación de la Agencia Europea de Ciberseguridad, a fin de combatir de manera más eficiente la cibercriminalidad.

Royal United Services Institute (RUSI)

El RUSI también dijo lo suyo, enfatizando que tratar las criptomonedas como una “amenaza excepcional” ha creado la falsa impresión de que los productos financieros más convencionales ya no son igual o más vulnerables a la explotación terrorista y criminal.

De hecho, según los investigadores del Reino Unido, el gran prejuicio se ha forjado a partir de generalizaciones, y las denuncias tangibles son pocas. De acuerdo con el informe, Indonesia y Estados Unidos han sido los únicos dos países en donde se han presentado denuncias formales sobre financiamiento terrorista, afirmando que son los antecedentes de mayor veracidad, y que lo demás son opiniones infundadas, puesto que, como apunta el RUSI, los terroristas tienen otros mecanismos igual o más eficaces que las criptomonedas.

Baker Mckenzie y blockchain

La firma de abogados evalúo la compatibilidad de la tecnología de contabilidad distribuida con con el tramado legal, y en un informe titulado “Blockchain y Leyes, ¿son compatibles?”, realizado en conjunto con el consorcio R3CEV, establece que las blockchains actuales, dedicadas a las criptomonedas, deben dar paso a un nuevo modelo de contabilidad distribuida, que cumpla con los requerimientos de otras industrias y de otros usuarios.

Y es que para este consorcio legal, las características de los servicio blockchain no satisfacen necesidades del sector financiero, quienes según el informe, necesitan establecer sus propios sistemas que mitiguen los problemas relacionados al almacenamiento de datos y la distribución de información en redes privadas.

Blockchain sí, pero bitcoin no, gracia

El de Baker Mckenzie es un buen ejemplo para introducir blockchain en la discusión, pues la firma evaluó las potencialidades de esta tecnología más allá de los criptoactivos, haciendo especial énfasis en sus características y el posible conflicto con las leyes a nivel global. Las características DLT han sido ampliamente celebradas por algunos actores que, desde fuera del ecosistema, valoran positivamente la influencia que puede llegar a tener blockchain más allá del mundo de las criptomonedas.

Recientemente desde el crítico Dimon, al CEO de Twitter, Jack Dorsey, sin olvidar a Jimmy Wales; muchos han sido los entusiastas y emprendedores del entorno tecnológico que afirmaron que blockchain es un avance importante y que puede transformar varios ámbitos económicos con sus características descentralizadas y distribuidas. Incluso países del mundo investigan las potencialidades de la tecnología para transformar sus procesos administrativos y del orden interno.

Alabar blockchain y excluir bitcoin suena contradictorio.

Sin embargo, y a pesar de este reconocimiento, existe una contrariedad frente a los criptoactivos, como si las bondades DLT no pertenecieran al funcionamiento y a la lógica tras las monedas, como si la sombra del prejuicio pesara mucho más, y con la amenaza de que, de tener éxito, y lograr construir un sistema global descentralizado económicamente, las autoridades y gobiernos del mundo intentarán echarlo abajo, como sostuvo Eugene Kaspersky, CEO de Kaspersky Lab.

Según dijo en días pasados, los gobiernos del mundo irán contra las criptomonedas si estas se convierten en una amenaza ante el control de su sistema financiero. “Tan pronto como las criptomonedas interfieran con cualquier estado, serán prohibidas, y serán combatidas”, aseveró.

¿Peligrosos? Algunos apuntes sobre los criptoactivo?

Tras este estudio, cabe preguntarse, ¿son los criptoactivos peligrosos? ¿es su naturaleza criminal? En el caso de Bitcoin no pueden utilizarse óptimamente con estos fines porque esta criptomoneda es pseudo anónima, tal y como quedó demostrado con la investigación y la captura de los responsables del caso MtGox. Otras monedas más anónimas pueden considerarse como una opción, pero los responsables de su funcionamiento podrían tomar decisiones severas, como ocurrió con Ethereum tras la caída de TheDao, de manera que el anonimato aún puede estar en entredicho.

Desde su nacimiento, bitcoin ofrece una nueva promesa de libertad, que permite ir más allá de los controles gubernamentales, para realizar transacciones instantáneas a través de todo el mundo, enarbolando la seguridad, la inviolabilidad y las características distribuidas como banderas. Que estas características hayan servido para alojar actividades criminales no significa que hayan sido definidas y concretadas para tal fin.

La naturaleza del instrumento no está condicionada por su uso.

Un cuchillo puede ser utilizado para asesinar a alguien o para untar mermelada a una tostada, ninguna de las dos acciones es inherente a su naturaleza; así un bloque de la blockchain puede contener transacciones para reactivar la economía de una zona devastada o para compra-venta de drogas.

Las tan alabadas características DLT son en parte responsables del éxito de los criptoactivos, que una y otra vez han tenido que deslastrarse de la inmediata asociación al mundo criminal, ese prejuicio. Quizás Kaspersky tiene razón y no estamos preparados para tal libertad. Nos faltan al menos 300 años para salir del prejuicio.

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Acerca del autor

Javier Bastardo

Filósofo poseedor de una curiosidad incurable. Entusiasmado por las potencialidades de las criptomonedas y blockchain en el mundo que viene.

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