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Dinero sucio: las criptomonedas en la explotación infantil

Dinero sucio: las criptomonedas en la explotación infantil

La explotación de menores es una de los problemas de mayor gravedad que afectan a nuestra sociedad en la actualidad, si bien es un tema poco conversado en lo cotidiano. Esta problemática suele presentarse de diversas formas, ninguna menos terrible que la otra, entre las que destacan la trata y la explotación sexual. Con la aparición de Internet, y más aún de la Internet Profunda, las personas que se aprovechan de niños para lucrarse encontraron un espacio para facilitar sus negociaciones y mantener cierta seguridad amparada en la criptografía; y, debido a sus características anónimas o pseudo-anónimas, las criptomonedas emergieron como instrumento de pago perfecto para concretar transacciones dejando muy poco rastro.

Debido a la naturaleza clandestina de la explotación sexual de menores, es difícil dar con una cifra exacta que contemple realmente todos los lugares y tipos de abuso a los que son sometidos los niños y adolescentes alrededor del mundo. Sin embargo, de acuerdo con una estimación realizada por el Programa Internacional de Eliminación del Trabajo Infantil en el año 2002, alrededor de 1.2 millones de jóvenes de entre 5 y 17 años son víctimas de tráfico de personas y de participación forzada en material pornográfico.

Por su parte, el Centro Canadiense para la Protección de Niños realizó un estudio en el año 2016 en el que habilitaron una línea pública para reportar imágenes con contenido sexual que involucrara menores; 145.522 reportes fueron recibidos, donde se identificaron 43.762 niños diferentes de los cuales el 79.43% no superaban los 12 años de edad.

Este tipo de crimen ha sido facilitado por el uso de Deep Web. La Deep Web o Internet Profunda es una región de la web inaccesible a través de buscadores comunes como Google, Bing o Yahoo pues sus portales no suelen encontrarse indexados en servidores DNS. Se estima que representa el 95% de toda la información de Internet, y está compuesta por numerosos sitios privados y peer-to-peer, registrados con extensiones .onion, a los que solo puede entrarse con direcciones o contraseñas específicas, utilizando navegadores especializados como Tor, I2P y Freenet.

Y aunque ha sido muy útil para muchas causas nobles -como para facilitar la comunicación de los activistas egipcios durante la revuelta contra Mubarak, o para los bloggeros Sirios que intentan eludir la persecución gubernamental-, el anonimato que facilita también puede pervertirse para intereses turbios.

En 2011, el grupo activista de hackers identificado como Anonymous, dio de baja alrededor de 40 sitios con material de abuso infantil que encontraron enlazado a The Dark Wiki, una especie de Wikipedia basada en la Deep Web que daba enlaces a todo tipo de páginas ocultas, y que incluía una sección llamada Hard Candy con links a distintos de pornografía infantil. Lolita City, el más grande de todos ellos, ofrecía más de 100GB de contenido, el equivalente a unas 50.000 fotos de resolución media; todo en un único sitio web.

Ahora, ¿cómo se vincula esto con las criptomonedas? Si hay algo que necesitan los criminales de este tipo de actividad tan delicada, es el anonimato. La naturaleza anónima o pseudo-anónima de algunas criptomonedas, puede servir para fines turbios cuando cae en las manos equivocadas. Es conocido que Bitcoin fue ampliamente utilizado para realizar pagos en la página de compra-venta de drogas conocida como Silk Road. Con todo, las criptomonedas han sido utilizadas en Deep Web para cosas más graves que el comercio de narcóticos.

¿Qué se vende?

Según un documento del Centro Internacional para Niños Extraviados y Explotados (ICMEC) llamado Criptomonedas y Blockchain: Revisión Técnica del Posible Impacto en la Explotación Sexual Comercial de Niños, existen tres tipos de contenido que involucra explotación sexual de menores que pueden pagarse con criptomonedas. El primero es el contenido grabado, como videos o sets de fotografías, aunque se menciona en el estudio que este tipo de material no tiene tanta demanda como se cree, puesto que, al igual que pornografía de adultos, ya hay tanto material gratuito que no es necesario pagar por él.

La segunda categoría contempla transmisiones en vivo. En estas, se muestran a los menores realizando actividades explícitas por las que se paga para ver. El ICMEC cita un trabajo realizado por los investigadores de The Looking Glass, donde encontraron con sorpresiva facilidad un sitio llamado Red Room, el cual recibía pagos en Bitcoin por la participación en el abuso: 0.1 BTC por ver, y 1 BTC por ser el “director”, es decir, quien decide lo que va a suceder. Y aunque la imagen es real, el escritor e investigador de tecnología especializado en la Deep Web Eric Pudalov, explica que es prácticamente imposible mostrar transmisiones en vivo a través de Tor, I2p o Freenet, y de acuerdo con él, los sitios que ofrecen este tipo de servicios son probablemente estafas buscando robar bitcoins.

El tercer tipo de actividad serían los servicios en persona, que involucran el pago por tener relaciones sexuales con menores de edad. Aunque es una práctica conocida y condenada, la ICMEC no pudo encontrar ningún antecedente de este tipo de abuso donde se realizaran pagos con bitcoins. De acuerdo con entrevistas realizadas a 16 oficiales de la policía de Texas, ninguno de ellos ha visto este tipo de caso, aunque si se ha registrado un aumento del uso de criptomonedas entre los trabajadores sexuales adultos, porque reciben los pagos antes de los encuentros y los hacen más seguros, al no tener dinero en efectivo que robarles.

Con todo, la ICMEC notó en su estudio cierta ineficiencia vinculada a pagos con bitcoin por este tipo de servicios debido a la falta de liquidez, pues las criptomonedas requieren de un proceso para convertirse en moneda fiat y así gastar el dinero en comercios convencionales. Por esta razón afirman que es más probable que este tipo de actividad ilícita se pague con dinero en efectivo pues es el más difícil de rastrear.

Backpage, el servicio predilecto para los encuentros personales

Backpage es un conocido servicio de clasificados similar a Craigslist, famoso por sus anuncios de trabajadores sexuales. Hace dos años, cuando las compañías de tarjetas de crédito dejaron de trabajar con ellos a causa de las acusaciones del gobierno de Estados Unidos de facilitar el tráfico de personas y abuso infantil, comenzaron a aceptar pagos en bitcoins para sus anuncios de adultos, lo cual colapsó los servidores de casas de cambio como Satoshi Counter y Paxful. En 2017 fue forzado a cerrar la sección de anuncios para adultos, aunque muchas trabajadoras sexuales dicen haber movido sus publicaciones a las categorías de masajistas o mujeres buscando hombres.

En el amicus curiae brief sobre el caso, realizado por la Suprema Corte de los Estados Unidos, se muestra evidencia de que Backpage estuvo publicando anuncios donde se ofrecían actividades sexuales con menores, una de ellas incluso con la foto de una niña reportada como extraviada, con su nombre real en él, seguida por fotos topless. Según la denuncia, Backpage manejaba los anuncios con la ayuda de moderadores que removían las palabras más obvias como adolescente o colegiala, o cambiaban las fotos donde se ofrecían los servicios de personas claramente menores de edad; pero publicaban los clasificados de igual forma, aunque se sospechara que involucraban la oferta de actividad sexual con menores de edad.

No obstante algunos condenan el cierre de la sección, asegurando que el equipo de Backpage revisa cuidadosamente cada anuncio antes de su publicación y remueve los sospechosos, y que esta decisión llevará a los trabajadores sexuales a regresar a las calles.

Con todo, sí existen casos documentados de explotación sexual de menores relacionados a este servicio web. El escritor del portal Cracked, Robert Evans, co-escribió un artículo con una sobreviviente de este tipo de trabajo sexual forzado en los Estados Unidos que no quiso revelar su nombre. La mujer explica que sus primeras experiencias involucraron a su madre ofreciendo videochats privados a través de las salas de conversación de Yahoo cuando tenía 6 años, pero luego cuando cumplió 10 decidieron trabajar con Backpage:

Y luego vino Backpage, un sitio web que estoy segura tiene muchos usos legítimos pero que también sucedía que era la herramienta de publicidad elegida por mis padres chulos. Mi madre realmente posaba como una trabajadora sexual, mientras dejaba pistas e insinuaciones que dejaban claro que era su hija a la que estaba vendiendo. Se describía como “una princesa juvenil buscando a su caballero, soy una Blanca Nieves con largos cabello liso y haría cualquier cosa para hacer feliz a mi papi.” Suena como que podría ser una publicación legítima para una mujer “apenas legal”, o quizá alguien buscando un sugar daddy. Pero esas palabras clave  [como Blanca Nieves] dejan a la gente en el mundo de la esclavitud infantil saber qué estaba vendiendo realmente.

Anónimo

Otro caso es el de un hombre de 67 años que ofrecía los servicios de jóvenes entre 12 y 14 años a través de esta web. Poseía varias laptops y teléfonos para contactar a los clientes. Fue procesado luego de que las jóvenes escaparan a una golpiza y denunciaran que las mantenía en una celda de su casa. Explicaron también que les daba heroína para mantenerlas adictas, y que así tuvieran que trabajar para obtener la droga.

Aunque los registros de criminales capturados por sus anuncios de tráfico sexual de menores en Backpage son numerosos, la primera denuncia se dio en 2010 cuando una madre encontró a su hija perdida de 13 años luego de solo cinco minutos revisando la sección de adultos.

¿Qué se está haciendo al respecto?

Aunque muchos criminales creen estar blindados, lo cierto es que las criptomonedas no son infalibles como medio de pago ilícito. Bitcoin trabaja con un protocolo libre que permite ver las transacciones de los usuarios, y aunque esta información no esté relacionada a un nombre, se pueden rastrear cuales transacciones realizaron y a qué dirección, lo que apoyado por algo de información extra permite a las autoridades atar cabos para llegar al criminal.

Esto se complica con criptoactivos más anónimos, como Monero y ZCash, que utilizan protocolos especializados para aumentar la dificultad de rastreo de transacciones. Sin embargo, investigadores gubernamentales vinculados a agencias de seguridad han comenzado a realizar colaboraciones con empresas y desarrolladores relacionados a blockchain y las criptomonedas para dar con este tipo de criminales.

Ejemplo de esto es Chainalysis, herramienta de software que permite crear conjeturas de qué transacciones está haciendo un usuario. Este combina el análisis de los números únicos que se usan en la blockchain y las direcciones de llamada para así crear un mapa de cómo se mueven los fondos. Desde el 2015 se encuentran trabajando junto a distintas organizaciones oficiales de los Estados Unidos, normalmente buscando alguna dirección Bitcoin entre las posesiones de algún sospechoso para determinar si un criminal potencial se encuentra utilizando una casa de cambio particular. De esta manera pueden obtener una orden para extraer más información en la casa de cambio.

Por otra parte, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito desarrolló en mayo de este año el primer curso de entrenamiento para combatir el crimen organizado utilizando criptomonedas. Expertos de 22 distintos países participaron para certificarse como entrenadores, y así propagar el mensaje entre otros oficiales de sus propias regiones. Este fue diseñado bajo el aval de Chainalysis y se enfocó en el entendimiento de la blockchain y en el análisis de transacciones con criptomonedas.

Nos hemos unido con UNODC para crear un programa comprensible de entrenamiento sobre análisis, seguimiento e investigación de criptomonedas. Es un tópico muy importante: el uso de las criptomonedas está creciendo sin parar y los analistas de hoy, oficiales de la ley y fiscales necesitan entrenamiento para recopilar y diseminar los datos obtenidos de las casas de cambio y así apoyar la experticia de agencias nacionales para prevenir el mal uso de esta tecnología innovadora entre criminales.

Michael Gronager

CEO, Chainalysis Inc.

Asimismo, la Internet Watch Foundation (IWF) y Eliptic comenzaron a utilizar la tecnología blockchain para combatir la pornografía infantil. El proceso es relativamente sencillo. Elliptic integrará la data de la IWF para monitorear transacciones con criptomonedas y alertará a los clientes cuando existan movimientos de dinero entre aquellos catalogados como sospechosos para crear una base de datos.

Otros casos menos “oficiales” de lucha contra esta problemática también han tenido lugar. Cabe mencionar la dada de baja por parte de Anonymous de 10.613 páginas web soportadas por el servicio Freedom Hosting II, de las cuales la mitad –74 GB de material- eran páginas de pornografía infantil.

Anteriormente se han realizado arrestos por transacciones con Bitcoin en actividades ilícitas y es seguro que estas iniciativas serán solo el principio de la prosecución de criminales que hacen un daño irreparable a la sociedad.

Si bien las criptomonedas han sido utilizadas por criminales para facilitar sus actividades delictivas, cabe recordar que esta tecnología desborda en aplicaciones beneficiosas para la sociedad que exceden con creces sus usos perniciosos. De igual manera, el uso que se le dé a las criptomonedas, al igual que a cualquier otra herramienta, depende enteramente de las personas que la utilizan, por lo que sería un error valorar de manera negativa a la tecnología por los usos dados por los hombres.

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Acerca del autor

Carelin García

Estudiante de Ingeniería de Mantenimiento Industrial e Higiene y Seguridad Industrial con gran pasión por aprender y enseñar.

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