Nadie sabe qué motiva a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad inherente a una cadena de bloques tan compleja y dinámica como la de Ethereum. Lo cierto es que sus desarrolladores han demostrado defenderla a capa y espada llevando a cabo la primera de dos bifurcaciones con el objetivo de combatir la gran cantidad de ataques de denegación de servicios (DDoS) que entorpecen su funcionamiento.

Según explican sus artífices, el primer hard fork no fue más que una actualización en los costos computacionales de las transacciones y ejecución de contratos inteligentes (GAS). De esa forma le harían más difícil (o menos económico) el trabajo a quienes insisten en atentar contra el correcto funcionamiento de Ethereum al realizar operaciones vacías y extendidas para aumentar los tiempos de confirmación y crear incertidumbre en usuarios y entusiastas de la red.

Ahora, una nueva ola de ataques se ha desatado, y es que, como muchos argumentan, la superficie de ataque es directamente proporcional a la complejidad o ambición de la cadena de bloques. El hecho de ser modificable y tener varios clientes de programación a disposición de los usuarios, hace que Ethereum tenga muchos más puntos débiles que cualquier otra blockchain. Es por eso que sus desarrolladores han encontrado en los hard forks la herramienta necesaria para lidiar con dicha vulnerabilidad.

Solo un día después de consumarse la segunda bifurcación, la misma plataforma alertó de nuevos ataques a través de su cuenta twitter, pidiendo a los mineros disminuir el “Gas Limit“:

Por su parte, uno de los Exchanges más importantes, ShapeShift, que hacía días había alertado sobre los problemas con las transacciones que involucraran a activos ETH hasta el punto de paralizarlas temporalmente, hizo mención al retorno de su normal disponibilidad post-bifurcación:

A pesar de que uno de los consultores de la Fundación Ethereum, Hudson Jameson, asegurara a CoinDesk que los problemas que han venido causando los ataques son causa del exponencial crecimiento de la data de una red de la naturaleza de Ethereum; otros críticos como Martin Hagelstrom, líder blockchain de IBM Latino América, afirmó a la misma fuente que gran parte de la culpa la tienen sus desarrolladores por no hacer las pruebas exhaustivas dignas de una red con un capital de mercado que ronda el billón de dólares.

Lo cierto es que todos están a la espera de los resultados del próximo hard fork de este ciclo correctivo que aún no tiene fecha para su segunda fase. Solo se sabe que llevará como bandera la depuración de cuentas inactivas y data innecesaria con la finalidad de extinguir la mayor cantidad de recursos de ataque posibles para la estabilidad de la red. Entre las opiniones de sus usuarios, algunos critican la medida calificándola de arbitraria, otros se mantienen optimistas al ver en las bifurcaciones fuertes la más eficiente de las herramientas para combatir la fuerte presión que implica para los desarrolladores de Ethereum cabalgar la cadena de bloques más importante después de Bitcoin.