Internet of Things (IoT), IOTA. Sí, no sólo se parecen las siglas sino que ambos están atados entre sí. El primero es el concepto con el cual se denomina a la posibilidad de conectar cualquier objeto a una red de Internet. El segundo es un proyecto descentralizado que se base en el Internet de las Cosas (IoT), uno que luego de meses finalmente ha alcanzado su fase de lanzamiento, tal y como ha anunciado David Sønstebø, su fundador.

El proyecto plantea un ambicioso objetivo: generar una serie de aplicaciones del IoT y lo hacen gracias al Tangle, la principal innovación detrás de IOTA. Definido por ellos mismos (en su propio Whitepaper)  como un libro mayor distribuido que es escalable, ligero y que hace posible la transferencia de valor sin nada a cambio. En el sistema que plantean, además, el consenso está intrínseco (a diferencia de las blockchains de las criptomonedas, donde el consenso es parte del protocolo mas no del sistema blockchain). El resultado es una red peer-to-peer descentralizada y autorregulada que puede ser utilizada para conectar objetos a través del IoT.

El comienzo

IOTA tuvo su origen en el año 2014, cuando el equipo detrás de la plataforma fundó una startup que tenía el objetivo de desarrollar un microprocesador para el Internet de las Cosas (IoT). En ese momento, el equipo se centró en la necesidad de crear una capa de compensación que actuara como los bloques de construcción de la “economía de las cosas” donde las máquinas pueden intercambiar recursos con eficacia y de forma segura. Fue así como surgió el concepto base de lo que sería IOTA.

Fue entonces, cuando el equipo puso en marcha una ronda de financiamiento colectivo dirigido a la comunidad del software IOTA con el fin de reactivar la economía y el ecosistema con activistas y promotores. Así, mientras que el equipo realizaba investigaciones y pruebas, en paralelo se concibió también una estrategia (similar a la adoptada por el proyecto Ethereum) para empoderar a la comunidad de usuarios de IOTA y crear una entidad que se encargaría de promover la nueva innovación: la Fundación IOTA, en la cual los propios miembros de la startup están involucrados.

Lanzamiento por etapas

Ahora que IOTA ha arrancado su lanzamiento el pasado 11 de julio, el equipo se ha decidido a organizar el mismo por etapas. Según explica el propio David Sønstebø:

La primera etapa tiene que ver con el núcleo de IOTA. Es el lanzamiento de la red IOTA principal, con lo que se pone en marcha el protocolo y se vuelven posibles las transacciones, dado que la red Tangle está operativa. IOTA es un proyecto continuo y perpetuo. Nunca estará terminado. La idea es seguir haciéndolo crecer.

David Sønstebø

Fundador, IOTA

Esta primera semana que sigue al lanzamiento, el equipo desarollador se estarían centrando principalmente en “atar los cabos sueltos” según Sønstebø. También se está perfeccionando el trabajo con la comunidad con el chat que IOTA ha instalado en su comunidad de Slack y el tutorial para el uso de la red ha sido actualizado. Está previsto que para la semana del lunes 18, IOTA salga finalmente a los mercados de las casas de cambio, con lo cual su funcionamiento primario se habría materializado definitivamente.

Una segunda etapa se centra en la ampliación de utilidades de IOTA y la apertura de nuevos ámbitos de oportunidades para todas las partes involucradas. “Esta etapa es en muchos aspectos más abierta a la participación. En ella se dará libertad al que lo desee, para construir sobre la red IOTA, y ya hay empresas que nos han manifestado su intención de hacerlo” aseguró Sønstebø.

La tercera y última etapa tiene que ver con el hardware que inspiró a IOTA, conocido como el “Proyecto Jinn“. Se trata de un microprocesador basado en la lógica ternaria y sustentado sobre un sistema blockchain. La idea de IOTA es retomar los fundamentos de dicho proyecto y así incluir la capacidad de solucionar problemas en la propia red.

Tangle: una blockchain no convencional

La blockchain de Iota es en efecto una cadena descentralizada y distribuida, pero no es la misma que conocemos de las plataformas de criptomonedas como Bitcoin y Ethereum. De hecho, el equipo de IOTA se enorgullece de haber realizado varias mejoras en su blockchain con respecto a la tradicional.

En primera, la blockchain de IOTA propone una mecánica de centralización del control, donde los mineros no puedan controlar las recompensas. También utiliza un sistema de criptografía cuántica resistente, ello como una suerte de mecanismo de seguridad preventivo.

Otro característica que tiene Tangle es que los gastos de transacciones se utilizan para cubrir los gastos de minería y mitigar los ataques de spam. Además, la red cuenta con un umbral para la cantidad mínima de un pago, por debajo del cual las transferencias de dinero se hacen inoportunas.

La red IOTA no tiene límites en su escalabilidad y no requiere de hardware avanzado porque no hace uso de scripts cuya lógica de procesamiento sea compleja. Además, permite el crecimiento ilimitado de datos sin aumentar el balance de información almacenada, lo que se traduce en una mayor eficiencia.

Curiosamente, Tanger puede también complementar a la blockchain, elevando los niveles de seguridad para las transacciones y hasta implicándose en los contratos inteligentes.