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Los cambios de consenso y la migración de los fondos podrían requerir varios años de trabajo.
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El Consorcio de seguridad de Bitcoin prometió USD 15 millones para investigación durante tres años.
La preparación de Bitcoin frente a la computación cuántica está movilizando a grandes empresas del sector. El 13 de octubre de 2026, Coinbase propuso iniciar cuanto antes los trabajos técnicos para incorporar firmas digitales resistentes a esta tecnología, ante la complejidad de actualizar el protocolo y migrar los fondos.
La empresa afirma custodiar cerca del 5 % de todos los bitcoins existentes y advierte que esperar a que una computadora cuántica pueda comprometer la criptografía actual, dejaría poco margen para reaccionar. Aunque todavía no existe una máquina con esa capacidad demostrada, el riesgo futuro ya impulsa investigaciones para proteger los fondos.
Este impulso institucional también reúne a otros gigantes como BlackRock, Fidelity Digital Assets, Strategy, ARK Invest, Block, Blockstream, Galaxy y Anchorage Digital. Dichas empresas se unieron a Coinbase en el Consorcio de Seguridad de Bitcoin, creado en julio de 2026, tal como reportó CriptoNoticias. Sus miembros comprometieron USD 15 millones durante tres años para financiar investigaciones y desarrollos de código abierto que refuercen la seguridad de Bitcoin. Cada compañía administra sus recursos de forma independiente y no tiene control sobre el desarrollo del protocolo.
Entre las alternativas técnicas, Coinbase destaca BIP-360, una propuesta que plantea un tipo de salida sin la vía de gasto por clave de Taproot, con miras a facilitar futuras mejoras criptográficas. También menciona P2TRv2 y diseños que permitan incorporar o sustituir algoritmos de firma sin rediseñar todo el sistema.
Asimismo, la empresa propone estudiar una transición gradual mediante un mecanismo híbrido de tipo «1 de 2». Así, los mismos fondos podrían gastarse mediante una firma tradicional o una resistente a la computación cuántica durante la adaptación. La selección de algoritmos deberá considerar su seguridad, el tamaño de las firmas, las comisiones y el trabajo adicional que exigirían a los nodos.
Coinbase también pide priorizar la compatibilidad con los sistemas de firma multipartita, utilizados por custodios institucionales para distribuir el control de las claves. Además, advierte que los esquemas que requieren administrar un estado interno pueden provocar pérdidas si se reutiliza información de firma, por lo que considera importante disponer de alternativas que no dependan de ese mecanismo.
Uno de los mayores dilemas es el destino de los bitcoins cuyos propietarios no puedan o no quieran migrarlos. Coinbase propone debatir por separado qué hacer con los fondos perdidos, inactivos o con claves públicas expuestas, incluidas las tenencias antiguas atribuidas a Satoshi Nakamoto. Cualquier mecanismo de recuperación tendría que impedir que un atacante utilizara esa misma vía para apropiarse de las monedas.
Por ahora, la transición pondrá a prueba la capacidad de Bitcoin para reforzar su seguridad sin comprometer la descentralización ni el control de los usuarios sobre sus fondos. Pero el mayor dilema será qué hacer con los bitcoins que no migren: permitir que sigan expuestos a un eventual ataque cuántico o limitar su uso para proteger la red. Esa decisión podría ser tan compleja como el propio cambio tecnológico.












