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Ataque en Barcelona, financiamiento terrorista y criptomonedas

Ataque en Barcelona, financiamiento terrorista y criptomonedas

El mundo aún está conmocionado por el lamentable ataque terrorista, perpetrado por el Estado Islámico (EI), que sufrió la ciudad de Barcelona el pasado jueves 17, en el cual resultaron 13 personas asesinadas y un centenar de heridos.

Eran cerca de las cinco de la tarde (hora local) cuando el icónico paseo situado en el centro de Barcelona, Las Ramblas, recorrido por miles de turistas, se convirtió en el objetivo de un nuevo ataque terrorista en cuanto una furgoneta ingresó al paseo y atropelló a todo el que se cruzó por su paso, logrando recorrer aproximadamente 600 metros antes de colisionar contra una venta de periódicos.

A este hecho se le sucedió otro ataque en Cambrils, ocurrido la madrugada del viernes 18. Según la policía local, cinco nuevos atacantes pretendían repetir el suceso de Las Ramblas, pero fueron abatidos por la policía. Los atacantes llevaban cinturones explosivos que resultaron ser falsos. En ambos casos, el Estado Islámico se proclamó el culpable.

El Estado Islámico de Irak y Siria -países en los que ocupa gran parte del territorio-, mejor conocido como ISIS, es uno de los grupos extremistas con más territorio, armas y dinero de la historia, pues actúan como Califato Islámico, una figura similar al gobierno de un país.

Los métodos de financiamiento que permiten operar al autoproclamado Estado Islámico son fuente de debate y disputa en la política internacional, pues si bien ISIS hace recaudación de impuestos en las ciudades que toma y también se le han atribuido otras actividades como el secuestro y el narcotráfico, los fondos no parecen ser suficientes para llevar a cabo batallas de hasta seis meses como la de Mosul en 2016 o ataques a nivel mundial.

Resulta evidente la existencia de fuentes de financiamiento que mueven grandes cantidades de dinero, como la venta de petróleo, oro o plata; y donaciones internacionales, que, ya se ha demostrado, han llegado a través de monedas digitales como bitcoin.

Algunas evidencias prueban que el grupo terrorista ha intentado utilizar o ha usado directamente la más grande moneda digital del mundo para financiar sus actos de odio hacia el mundo occidental. Hace pocos meses, la Autoridad Financiera de Indonesia denunció que ocurrieron ataques terroristas financiados utilizando como método de pago dinero en formato electrónico, específicamente PayPal y Bitcoin.

De acuerdo con lo comunicado por el Centro de Análisis de Transacciones Financieras de Indonesia (PPATK) en una audiencia pública, el grupo terrorista estaría utilizando ambos métodos de pago para financiar ataques terroristas por la dificultad de rastreo que presentan ambas plataformas; en particular bitcoin, debido a la naturaleza pseudo-anónima de la moneda, pues PayPal es un sistema rastreable ya que está usualmente verificado con una cuenta bancaria.

Pero 2017 no fue la primera ocasión en la que se denunció el uso de bitcoins para financiar ataques terroristas u operaciones vinculadas al EI o Dáesh; pues desde 2016  Yaya Fanusie, ex analista económico y de contraterrorismo de la CIA, lo denunciaba.

Primera publicación del grupo terrorista ITMC solicitando donaciones en BTC. Fuente: The Froeing Desk

Fanusie mostró pruebas de que ISIS y otros grupos terroristas estaban solicitando donaciones en bitcoin. Estas se encontraron en la campaña propagandística online “Equip Us” (Jahezona) del Centro de Medios IBN Taymiyya (ITMC), unidad de propaganda yijadista ubicada en la Franja de Gaza, quienes son el ala mediática del Consejo Mujahideen Shure en los alrededores de Jerusalén (MSC); y que a pesar de dirigirse principalmente a Israel, declararon públicamente su apoyo a Dáesh.

Declaración de respaldo de Jahezona a Dáesh. Fuente: JustPasteIt

Equip Us” fue una campaña larga que fue mutando conforme pasaron los meses, adaptándose para lograr captar la mayor cantidad de dinero posible. Según Fanusie, ya para junio de 2016 el grupo terrorista se encontraba pidiendo donativos con bitcoins desde la red social Twitter, y sólo ocho semanas después habían recibido 0.89 BTC en dos transacciones realizadas a través de la casa cambiaria BTC-e.

Propaganda de la campaña de propaganda Equip Us. Fuente: Tweet publicado por @Jaheezona95 (ya eliminado).

Dáesh ha conseguido extender su brazo en todo el mundo a través de las redes sociales; siendo el grupo terrorista con más presencia en estos medios. De hecho, ciertos documentales sitúan estas redes como el principal motor de captación de miembros para el grupo terrorista.

Un ejemplo de ello fue el caso del adolescente americano Ali Shukri Amin de 17 años, quien desde el perfil en Twitter @Amreekiwitness estuvo solicitando fondos en bitcoin y recursos para el Estado Islámico.

Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los tweets de Amin proporcionaban instrucciones para realizar donaciones con la criptomoneda, fondos que, él admitió, facilitaron el viaje que llevaría a Reza Niknejad, un residente del Condado de Prince William, a Siria, para unirse a ISIS en enero de 2015.

Las soluciones

Los esfuerzos realizados para detener el accionar de EI tienen muchos fuertes, y sin duda, uno de los principales es detener el financiamiento. Para esto, la Unión Europea (UE), China, Estados Unidos y Australia han comenzado proyectos legislativos que limiten las posibilidades de utilizar las criptomonedas para financiar el terrorismo.

Una de las primeras alertas vino de parte de la UE en 2015, luego de los ataques de París. En ese momento, supuestos informes aseguraron que ISIS está utilizando bitcoin como método de financiamiento, lo que llevó a Europa a considerar la necesidad de contar con controles más fuertes sobre las criptomonedas y otros métodos bancarios que puedan estar sirviendo de financiamiento al terrorismo; consideración que resultó en el borrador de una ley, cuyo estatus se desconoce hasta el momento.

Cabe destacar que el anuncio y el borrador de la ley obtenido por la agencia de noticias Reuters de forma exclusiva tuvieron lugar luego de que Deutsche Welle (DW), medio alemán, publicara una historia de una cartera bitcoin, supuestamente vinculada al Estado Islámico, que contenía tres millones de dólares en bitcoin. Algo que no pudo ser comprobado.

Asimismo, Australia -país comprometido con el entorno blockchain- en vista de que es uno de los países amenazados por Dáesh, anunció hace un año la creación de una ley multi-institucional que incluirá a los métodos de pago electrónicos, debido a que estos son considerados por la agencia australiana de inteligencia AUSTRAC como susceptibles de permitir el financiamiento al terrorismo. Hace poco, se supo que las casas de cambio de criptomonedas serán reguladas.

Además, las autoridades financieras de USA, China y Japón, junto a otros 36 países, se han comprometido a establecer normas comunes para regular a las monedas digitales, de modo que dejen de ser herramientas de financiamiento al terrorismo y el lavado de dinero. Iniciativa que podría resultar en lo que muchos entusiastas desean: un marco regulatorio estandarizado.

Por su parte, en mayo, la congresista estadounidense Kathleen Rice presentó un nuevo proyecto de ley que encargaría al Departamento de Seguridad Nacional llevar a cabo una evaluación de las amenazas que representan los terroristas que podrían estar utilizando monedas virtuales como bitcoin para financiar sus operaciones.

Las monedas virtuales son rápidas y eficientes, hay un mayor grado de anonimato y las transacciones a menudo pueden ser difíciles de controlar. Estos factores probablemente atraen a organizaciones terroristas como ISIS.

Kathleen Rice

Congresista, Estados Unidos

De aprobarse, el proyecto de ley denominado Ley de Uso de las Monedas Virtuales de la Evaluación de la Seguridad Nacional de los Terroristas, el Departamento de Seguridad Nacional deberá trabajar codo a codo con otras agencias federales para investigar si los terroristas en efecto usan criptomonedas o si reciben fondos de ellas. Esta legislación sacaría a gran parte de la comunidad de la incertidumbre, pero que tendría que sortear los retos de rastrear transacciones realizadas en cadenas de bloques, pues aunque muchas blockchain sean públicas, el carácter pseudo-anónimo o en algunos casos anónimo totalmente -como en Monero o Zcash-, dificultará las operaciones.

A este punto, el ecosistema blockchain requiere que los estados establezcan medidas legales que frenen el financiamiento del terrorismo utilizando las monedas digitales. Sin embargo, la responsabilidad de los gobiernos del mundo de eliminar las fuentes de financiamiento de Dáesh no deben quedarse allí, también deben centrarse en conocer con quienes comercializan sus activos, principalmente el petróleo.

Conviene a los entusiastas que lo más pronto posible se eliminen las relaciones de las monedas digitales con grupos terroristas o mercados negros, pues esto sólo perjudica al ecosistema y a la tecnología capaz de brindar soluciones a muchos problemas del mundo. Cabe destacar que las criptomonedas fueron creadas para propósitos legítimos, al igual que monedas fíat como el dólar, con el cual también se financia ISIS. Ambos tipos son sólo instrumentos que siempre dependerán de quienes los usen, y por ello su reputación no debería estar inherentemente ligada a esos usos. 

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Acerca del autor

Jackeline Rivero

Estudiante de Comunicación Social, UCAB. Interesada en el área económica. Apasionada por el emprendimiento y la investigación.

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