Hoy en día existen numerosos ejemplos del uso de blockchain para optimizar el proceso democrático en las elecciones. Sin embargo, a pesar de los avances a nivel mundial, España se mantiene reacia ante la posibilidad de implantar el voto electrónico. ¿La principal causa de este hecho? La reciente ola de ciberataques, que podrían hacer inseguros los equipos para este propósito.

Recientemente se llevó a cabo en Madrid una Jornada de Ciberseguridad organizada por Club Diálogos para la Democracia y Telefónica. Allí se trató el tema de la seguridad ante los ciberataques y la consideración del voto electrónico como una posibilidad real. En declaraciones, el secretario de Estado de Seguridad español, José Antonio Nieto, informó que dicha posibilidad representa un “riesgo” que debe evitarse, ya que existe la creciente amenaza de la ciberdelincuencia.

Hoy estamos más lejos del voto electrónico que hace diez años, porque es muy manipulable por las tecnologías.

José Antonio Nieto

Secretario de Estado de Seguridad, España

El pasado 12 de mayo el ciberataque a nivel mundial WannaCry encendió las alarmas de las naciones. Fueron afectadas más de 300.000 computadoras en un aproximado de 180 países. Sus archivos fueron secuestrados y el rescate les costó una buena suma de bitcoins a los involucrados que decidieron pagar. Este hecho lleva a que los gobiernos pongan en duda la credibilidad en plataformas digitales para fines institucionales, sobre todo cuando se trata de la indispensable decisión que implica el voto secreto y universal para cargos públicos.

Nieto destaca que el voto en papel ofrece “más garantías” que el electrónico, ya que los recientes antecedentes de ciberataques no permiten la garantía de un sistema verdaderamente exento de manipulaciones. Por lo pronto España se niega a aplicar esta reforma, a pesar de contar con la tecnología necesaria para poder impulsarla. No se trata entonces de un tema de las capacidades del Estado, sino de un tema de seguridad nacional.  

Nieto informó a ABC la preocupación del Reino de España por reforzar la seguridad cibernética y evitar el ciberterrorismo a toda costa. Señala el representante que «el lucro y el anonimato están detrás de la ciberdelincuencia. Es muy difícil perseguir a los infractores», justo antes de tratar el delicado tema del Estado Islámico y su participación en este tipo de delitos. «DAESH ha encontrado en la potencialidad de la red la manera de difundir sus mensajes de odio en países desconocidos». El ciberterrorismo se convierte con esto en un factor decisivo para la toma de decisiones políticas. Así como se presenta como una piedra ante la posibilidad del Voto Electrónico, se convierte en un camino abierto para plantear reformas en temas de seguridad. Ahora España cuenta con un “nuevo perfil de agente policial” que vendría siendo un especialista encubierto en ciberataques y ciberterroismo.

Por otro lado, existen experiencias de voto electrónico respaldado por la tecnología blockchain que se han llevado a cabo de manera exitosa y ejemplar. Blocko en Corea del Sur anunció que se realizaron votaciones mediante la plataforma blockchain para elegir proyectos de ayuda comunitaria propuestos por los residentes. En Australia fue desarrollado un software por Nathan Spataro y Max Kaye descrito como “el primer sistema de votación seguro del mundo”. La aplicación llamada SecureVote utiliza la tecnología blockchain con el fin de mejorar la democracia mediante esta herramienta comercial, y al mismo tiempo busca crear un nuevo tipo de sistema democrático denominado “Democracia Directa Basada en la Emision” (IBDD).

De forma parecida en Estados Unidos los pioneros de Fidelity presentaron la patente de un método de autentificación de votos y procesamiento de elecciones seguras y justas. Los desarrolladores de Accenture y Jelurida también han presentado una nueva aplicación para realizar votos electorales de forma instantánea y segura sobre la cadena de bloques. Uno de los representantes explica que el sistema no requiere de usuario y contraseña, por lo que se reduce el riesgo de hackeo. El votante sólo deberá escanear su código al momento de escoger una opción, que será contabilizada y registrada de inmediato, de forma inalterable sobre la cadena de bloques. A pesar de que aún no se han registrado elecciones a cargos políticos por medio de la tecnología blockchain, son destacables los ejemplos de desarrolladores que están innovando en este ámbito.

La tecnología blockchain aporta un alto nivel de seguridad y confiabilidad que permitiría descentralizar por completo los procesos electorales. Pareciera pintar de nuevo el virtuoso ejemplo de la Democracia Directa de los griegos. Sin intermediarios ni terceros, la blockchain se presenta como una plataforma sumamente útil para impulsar la ciudadanía y la participación directa en la toma de decisiones. Provee un alto nivel de seguridad, transparencia y confianza. Elimina los intermediarios, aumenta considerablemente la eficiencia y reduce de los costos de los procesos. Hacia estos ejes apunta la nueva Internet.

Ya queda de parte de los representantes gubernamentales crear un marco legal que contemple esta nueva tecnología, ya que es precisamente la plataforma de cadena de bloques la que podría generar un espacio virtual seguro. Empresas como Sia han dedicado sus esfuerzos a construir un Internet descentralizado “sin puntos de fallo”. Sin embargo, aún existe cierta resistencia y conservadurismo al respecto, como nos demuestra el caso de España. Mas esto no detiene el avance y la innovación tecnológica específicamente en materia de votaciones seguras. Aún en contra de la ola de ciberataques y ciberterrorismo, los nuevos desarrolladores siguen marcando la diferencia.