Bitcoin continúa inquietando a las autoridades por su falta de regulación y el pseudonimato que puede llegar a facilitar varias operaciones criminales. Sin embargo, otras criptomonedas realmente anónimas como Zcash y Monero comienzan a constituir una preocupación mayor para los organismos policiales y regulatorios, debido a que las transacciones en estos casos son prácticamente imposibles de rastrear.

Durante una serie de talleres blockchain de la Universidad de Fordham en Nueva York la semana pasada, el agente especial del FBI Joseph Battaglia, que trabaja en la división de crímenes cibernéticos de esta agencia, contó un poco acerca de los métodos que se utilizan desde allí para atrapar a los autores del ransomware.

Este virus, como ya hemos reportado en variadas ocasiones, se trata básicamente de extorsión: secuestra los datos del terminal y, para liberarlos, solicita un rescate económico que suele ser en bitcoins. Sin embargo, esta no es la única criptomoneda que utilizan los hackers, pues, como Battaglia denotó, el 25% de los casos involucran otros activos como Litecoin y Monero. Algo que les causaría bastantes dificultades a las agencias de seguridad, ya que estas suelen utilizar la transparente y pública blockchain de Bitcoin para rastrear los gastos de ciertas direcciones y, por tanto, a los hackers.

Obviamente va a haber problemas si algunas de las criptomonedas más difíciles de trabajar se hacen populares. Monero es una que viene a la mente, donde no es muy obvio cuál es la ruta de la transacción ni cuál es el valor real de la misma, excepto para los usuarios finales.

Joseph Battaglia

Agente Especial, FBI

Monero logra proteger la privacidad de todos sus usuarios mediante  las llamadas firmas de anillo, un grupo de firmas criptográficas en la que sólo una de las que aparece es real, pero no hay forma de señalar cuál es ni de dónde provino, pues al mezclarse todas parecen válidas. Además, también se encuentra desarrollando una herramienta para ocultar la dirección IP desde donde se realizan las operaciones, por lo que cada vez será más anónima.

Por desgracia, la preocupación de las autoridades no es del todo infundada. Monero logró escalar enormemente en el mercado gracias al impulso de la DarkNet, donde, más que en ningún otro sitio, comenzó a apreciarse verdaderamente por la privacidad que aporta. Sin embargo, compañías como Jaxx y Microsoft la han adoptado en sus plataformas, por lo que su popularidad continúa subiendo, tal como teme Battaglia. Zcash, otro fuerte competidor en criptomonedas anónimas, también se hace cada vez más popular, e incluso su precio al momento de esta nota traspasa el de Monero.

Por otro lado, mientras que Battaglia comentó con detalle cómo se encargan de rastrear a los autores de ransomware cuando estos utilizan direcciones Bitcoin para pedir el rescate, obvió dar esos mismos detalles para estas otras criptomonedas. Esto puede hacer pensar que quieren mantenerlo en privado o que, simplemente, son incapaces de rastrearlas. Después de todo, pese a sus esfuerzos, la mayoría de los autores de ransomware escapan impunes.

Seguramente es por ello que en Italia algunos parlamentarios están intentando prohibir esta clase de criptomonedas. No obstante, hay que tener en cuenta que el efectivo también es completamente no rastreable, y no por ello habría que prohibirlo deshaciéndose también de las ventajas que pueda ofrecer.

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