Siendo blockchain una tecnología disruptiva, innovadora, y que pretende cambiar muchos de los paradigmas modernos en niveles más allá de lo financiero, es normal esperar cierto temor por parte de quienes interactúan con ella por primera vez.

Pero eso está cambiando no sin la ayuda de las altcoins, que durante este año han crecido muchísimo y constantemente anticipan el lanzamiento de nuevos proyectos de investigación y desarrollo, donde participan importantes compañías de todos los sectores a nivel global, así como también gobiernos y entidades centrales.

En comparación con las demás criptomonedas, Bitcoin se distingue por ser la primera en aparecer, la de mayor precio con respecto al dólar y la de mayor capitalización de mercado. Es una clara ventaja en cierto sentido. Si bien ha recorrido un camino de expansión y crecimiento que no ha sido interrumpido salvo por el desaceleramiento causado por el debate de la escalabilidad de su red, las altcoins también están aumentando de precio asombrosamente y por múltiples razones y fenómenos propios en el contexto actual.

En primera instancia, cuando las altcoins comienzan a aumentar su precio, se debe a que compañías y gobiernos incursionan en su tecnología para desarrollar aplicaciones. Esto eleva enormemente la confianza en estas plataformas, como es el caso de Ethereum, que durante los últimos años se ha rodeado de una infinidad de consorcios empresariales, gobiernos e inversionistas independientes que sin duda están haciendo importantes aportes de capital para patrocinar el estudio de la tecnología y el desarrollo de aplicaciones distribuidas (dapps).

Pero también, otras criptomonedas generan confianza gracias a su potencial y actualizaciones estratégicas: Stratis añadió recientemente TumbleBit a su protocolo, Decred lanzó su versión 1.0, Gamecredits lanzó su plataforma de juegos y Dash lanzó Evolution, una plataforma de banca digital de interfaz sencilla en donde se pueden almacenar aplicaciones distribuidas además de criptomonedas. Todos estos activos tuvieron importantes alzas, y aunque por ejemplo Golem y Gnosis no poseen sus propias blockchain, despiertan un interés similar que las ha hecho despegar en su precio.

El año pasado Ethereum sufrió un sensible robo a una de sus más grandes organizaciones, la DAO. Pero luego de tomarse las medidas necesarias, la confianza en los mercados parece haber sido restituida y se auguró que 2017 iba a ser un gran año para su blockchain y su criptomoneda. Efectivamente así ha sido. En enero el ether se cotizaba en $12, pero a estas fechas la moneda circunda los $90, registrando nuevos máximos históricos. Sin hablar de todos los intereses globales depositados en su blockchain de parte de gobiernos, gigantes tecnológicos, empresas de FinTech, energía, bases de datos, transporte, salud, inmobiliarias y pare de contar.

Asimismo, más allá de los grandes fundadores de proyectos y dapps, existe un segmento importante de personas que comercian constantemente y están impulsando los precios de las altcoins por una muy sencilla razón: son activos digitales que pueden incrementar sus precios potencialmente, ya que estas monedas suelen comenzar valiendo algunos centavos de dólar, siendo mucho más asequibles, y como valor agregado, cuando suben de precio se genera un mayor porcentaje de retorno de inversión por su sensibilidad casi inercial al alza.

Por otra parte, el protagonismo que están tomando las altcoins impacta directamente en el precio de Bitcoin de manera positiva, ya que esta criptomoneda es utilizada como principal medio de pago para adquirir a otras criptomonedas, de modo que la demanda por el Bitcoin aumenta progresivamente. La lógica indica que esta tendencia se mantendrá en determinadas criptomonedas hasta que las casas de cambio comiencen a habilitar de forma generalizada la compra de las mismas en monedas fiduciarias, o hasta que aquellos inversionistas que poseen un portafolio nutrido de criptomonedas comiencen a intercambiarlas entre sí con mayor frecuencia gracias a la utilización de aplicaciones de carteras privadas que bien lo permitan.

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