El ether (ETH), la moneda nativa del Ethereum, ha incrementado su valor aceleradamente en los últimos meses, y la capitalización de su mercado ya ronda los 25 millardos de dólares, convirtiéndose de esta manera en la segunda blockchain más valorada después de Bitcoin, que posee un mercado de capitalización de 46,2 millardos de dólares aproximadamente.

Sin embargo, la blockchain de Ethereum posee en la actualidad alrededor de 25 mil nodos repartidos en todo el mundo, ésto a menos de dos años de haber sido lanzada; mientras que Bitcoin, a ocho años luego haber visto la luz, tiene un total aproximado de 7 mil nodos esparcidos en todo el planeta (la mayoría en EE.UU. y Europa) que validan y transmiten las transacciones en la red. Esto convierte a Ethereum en la blockchain más descentralizada en cuanto a cantidad de nodos se refiere, si bien el 30% de estos se concentran en Estados Unidos.

Nodos de Ethereum repartidos geográficamente. Fuente: ethernodes.org

Bitcoin y Ethereum

La estabilidad y por tanto el precio del Bitcoin dependen de que su red funcione perfectamente. En los últimos años se ha suscitado un encendido debate acerca de la escalabilidad del Bitcoin, teniendo como punto central de contención el número de nodos y las opciones ‘‘reales’’ disponibles para aumentar la capacidad de procesamiento.

Los pequeños mineros sostienen que un aumento en el tamaño de los bloques de la blockchain de Bitcoin conllevaría ineludiblemente a aumentar los requerimientos de hardware de los nodos, lo que a su vez aumentaría los costos; y en vistas del poco incentivo actual, muchos mineros no estarían en la capacidad de asumir dichos costos y, por ende, de ejecutar los nodos. Además, los pequeños mineros consideran que debido a que las transacciones permanecen para siempre en la red, los nodos en un futuro tendrán que concentrarse en centros de datos masivos, lo que haría que solo existiesen unos 10 o 20 centros de este tipo. Por último, terminan exponiendo que la cantidad de transacciones en la cadena deben mantenerse limitadas.

Por su parte, los grandes mineros, argumentan que la tecnología crece tan rápido como los requerimientos de recursos para operar los nodos y por tanto los costos de actualización o adecuación son insignificantes; esto debería conllevar a que la capacidad de la cadena opere por encima de la demanda y con ello sea útil para un mayor número de personas. También, resaltan que a medida que crece la demanda en la cadena, aumenta a su vez el número de individuos o empresas que quieren o desean ejecutar un nodo, aumentando de esta forma el número de nodos de la red.

Un numero de nodos invariable, advierten los grandes mineros, hará que éstos disminuyan gradualmente a medida que disminuya la utilidad de la red debido a la falta de capacidad. A largo plazo, los grandes mineros proponen la implementación del método de partición o distribución de datos (sharding) a través de los nodos, lo cual devendría en la disminución de los recursos necesarios para operar la red. Lo anterior, permitiría un fácil acceso o mayor disposición de empresas, investigadores o personas, a establecer sus propios nodos.

Tal vez sea apresurada la comparación entre la cantidad de nodos Ethereum y Bitcoin como evidencia para el debate, no tanto porque ciertamente esa pueda ser una apreciación razonable o valida, sino más bien porque realmente se traten de sistemas con funcionalidades diferentes.

En efecto, Ethereum fue desarrollada para aumentar y mejorar Bitcoin, expandiendo sus capacidades. Es importante destacar que fue desarrollada para ocuparse prominentemente de los contratos inteligentes: acuerdos descentralizados y de auto ejecución, codificados dentro de la propia blockchain; mientras que Bitcoin, es básicamente una red descentralizada de nodos ejecutando transacciones que quedan registradas para siempre en su blockchain o libro mayor publico contable.

En general, son muchas las diferencias y ventajas que ofrece Ethereum sobre Bitcoin, entre las que se pueden mencionar eficiente descentralización, mayor implementación técnico financiera, entre otras. Todas esas características ventajosas hacen que Ethereum se muestre muy atractiva ante los ojos de entes corporativos-empresariales y del público en general. Pero, de ninguna manera se puede asumir a priori que Ethereum puede suplantar a Bitcoin: realmente se trata de dos monedas que de alguna forma sirven a mercados diferentes. Claro está, Ethereum sirve a muchos más mercados que Bitcoin, ya que su red ha encontrado múltiples usos en distintos campos, que abarcan desde la música y el juego, hasta las cadenas de suministro y banca, petróleo, energía, redes sociales y automóviles.

Por todo lo anterior, es muy probable que los nodos de Ethereum sigan en aumento, a pesar de que la red ya posee el mayor número de nodos que cualquier otra red pública pueda poseer, lo que la convierte en la red con mayor descentralización del globo terráqueo.

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