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Entre las últimas cinco monedas dominantes, el promedio de su vigencia es de 94 años.
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EE. UU. han impreso dinero inorgánico en cantidades sin precedentes en 2020.
Ruchir Sharma, el jefe global de estrategia de inversiones de Morgan Stanley, afirma en un artículo de opinión publicado por el Financial Times, que la predominancia del dólar como moneda de reserva global podría terminar, pues «el resto del mundo comienza a perder confianza en que Estados Unidos pueda pagar su deuda». Sharma también afirma que «hay razones para pensar que el último auge de bitcoin tiene raíces más profundas». Morgan Stanley gestiona más de 710.000 millones de dólares en activos.
Sharma presenta un apretado resumen del reinado de cinco monedas que se turnaron en el rol de moneda dominante antes del dólar, desde mediados del siglo XV hasta 1920. Estas correspondían a Portugal, España, los Países Bajos, Francia e Inglaterra. El período de supremacía de cada moneda fue de 94 años, en promedio. «A inicios de 2020, el dominio del dólar ha completado los 100 años. Esta sería una razón para preguntarse cuánto más podría continuar, salvo que no hay un sucesor claro», sostiene Sharma.
Europa tenía esperanzas de que el euro, creado en 1999, podría ser un sucesor del dólar, afirma Sharma. «Pero esa moneda no se ha ganado la confianza suficiente del mundo, debido a las dudas sobre la efectividad del gobierno multi-Estado de la eurozona», dice Sharma. También aduce que las aspiraciones de China para el renminbi se han estancado, por las razones contrarias: las preocupaciones por las arbitrariedades de un Estado que tiene un solo partido.
Sharma infiere que el hecho de que el dólar no tenga un sucesor claro, habría permitido que el gobierno de Estados Unidos imprima dinero inorgánico en cantidades sin precedentes, sin temores de que eso atente contra la condición del dólar como moneda de reserva. «Pero un contendiente está emergiendo: las criptomonedas. Operando en redes peer-to-peer, no supervisadas por ningún Estado, las criptomonedas como bitcoin son presentadas por sus proponentes como alternativas descentralizadas y democráticas», sostiene Sharma.
La pandemia ha contribuido a que la aparición de las criptomonedas como alternativa ya no se vea como algo especulativo o de mero mercadeo, dice Sharma. «Temerosos de que los bancos centrales, liderados por la Reserva Federal de EE. UU. vayan a devaluar sus respectivas monedas, mucha gente compró bitcoin. Su precio se ha cuadruplicado desde marzo, convirtiéndolo en la inversión más atractiva de 2020».
Luego Sharma menciona la volatilidad de bitcoin, cuando contrasta a los bitcoiners que quieren establecer esta criptomoneda como el «oro digital», mientras que los escépticos, en su opinión, «no se sienten seguros con un activo que es tan volátil: la última burbuja de bitcoin estalló hace tres años, y la variabilidad diaria de su precio es todavía cuatro veces más grande que la del oro».
Los escépticos, afirma Sharma, están particularmente bien representados por aquellos que no crecieron con la tecnología digital, que prefieren el oro, al cual se ha recurrido como protección, durante siglos, contra el deterioro de las monedas establecidas.
En una encuesta reciente, solo el 3% de los baby boomers dijeron que poseen una criptomoneda, en comparación con el 27 por ciento de los millennials. Aun así, esos números están aumentando y hay razones para pensar que el actual repunte de Bitcoin tiene raíces más profundas.
Ruchir Sharma, gerente de estrategia de inversiones de Morgan Stanley.
El cambio de percepción hacia Bitcoin puede significar un punto de inflexión para el dólar, dice Sharma, quien resalta que, en el último año, la deuda externa de Estados Unidos ha pasado del 50% de su producto interno bruto al 67% de este valor.
Es probable que el reinado del dólar termine cuando el resto del mundo comience a perder la confianza en que Estados Unidos puede seguir pagando su deuda. Así es como cayeron las monedas dominantes en el pasado.
Ruchir Sharma, gerente de estrategia de inversiones de Morgan Stanley.
Tanto en Estados Unidos, como en los principales países desarrollados, siguen con políticas de imprimir dinero inorgánico, dice Sharma y sostiene incluso que esa tendencia seguirá después de que los efectos de la pandemia se mitiguen. «Aun si no goza de la mayor confianza, Bitcoin se beneficiará de la desconfianza creciente en las monedas tradicionales y ha comenzado a mostrar progreso en su ambición de reemplazar el dólar como medio de intercambio», sentencia Sharma.
El ejecutivo reconoce que el uso dominante de bitcoin sigue siendo la inversión, pero que hay empresas pequeñas y medianas que lo están usando en comercio internacional, en países donde hay dificultad para conseguir dólares, o donde la moneda local es inestable. También añade que PayPal y su subsidiaria Venmo están acumulando bitcoin, con miras a aceptarlo como medio de pago en 2021.
Aun si el notorio repunte actual de bitcoin es una burbuja, debería servir como una advertencia ante la impresión de dinero, especialmente en los Estados Unidos, señala Sharma. «No asuman que sus monedas tradicionales son las únicas reservas de valor o medios de intercambio en las que la gente confiará. Aquellos familiarizados con la tecnología, seguirán buscando alternativas. Y la opción de regular el boom de las criptomonedas, que algunos gobiernos están considerando, solo puede acelerar esta insurgencia popular».