El interés creciente que la tecnología Blockchain está despertando en el mundo quedó reflejado este jueves, 21 de abril, en el evento que BBVA organizó en la sede de su centro de Innovación de Madrid. La sala había colgado un cartel indicando el agotamiento de los boletos desde hacía varias semanas. José Manuel de la Chica, ingeniero y tecnólogo en BBVA y maestro de ceremonias de este interesantísimo evento, echó mano del buscador de tendencias de Google para subrayar la curiosidad creciente de dicha tecnología. Así, explicó que el buscador arrojaba siete millones de respuestas.

Por curiosidad, al llegar a la redacción busqué la palabra Blockchain y el mencionado buscador me devolvió ocho millones de respuestas, mientras que las gráficas de Google Trends apuntaban que justo ahora la palabra se encuentra en la máxima cota -en cien- cuando en diciembre de 2015 estaba en 67. Todo apunta a que estamos en el momento Blockchain y no hace sino aumentar el interés por lo que hay detrás de semejante término.

Curiosamente, Bitcoin, la criptomoneda que nació de las tripas de la tecnología Blockchain, ofrece casi 95 millones de búsquedas. Sin embargo, en el detector de tendencias está ahora en el 24, frente al máximo de 100 que alcanzó en el año 2013. Probablemente, cuando ustedes estén leyendo este artículo, las cifras serán otras bien distintas. Pero las tendencias apuntan a líneas cruzadas: descendiente para Bitcoin y ascendente para Blockchain.

Estado actual de la Blockchain

Carlos Kuchkovsky, responsable de Tecnología de Kick Start Team de BBVA, trazó un completísimo mapa del estado actual de esta tecnología. Llamó mi atención que hablase indistintamente de tecnologías Blockchain y Smart Contracts. Empezó su discurso apuntando que 2016 será el año del Blockchain y que se trata de una tecnología que ha llegado para quedarse. También hizo alusión a la alianza establecida por los grandes bancos del mundo con la startup americana R3, con el fin de explorar las posibilidades de esta tecnología en el negocio bancario.

Para los incrédulos del Blockchain, Kuchkovsky explicó que la principal diferencia entre las bases de datos actuales y las que se almacenan en esta tecnología es que las de ahora están diseñadas para almacenar y las de Blockchain para mover información.

Kuchkovsky también hizo un repaso por el estado del arte de esta tecnología y citó como propuestas a tener en cuenta las que están llevando a cabo Microsoft e IBM, para que la gente interesada en estas  tecnologías pueda experimentar y extraer soluciones reales. Sobre Hyperledger Project, el consorcio de empresas que han creado diversas industrias bajo el paraguas de la fundación Linux para diseñar estándares arquitectónicos. Como era de prever,  en su lista no podía faltar Ethereum, el proyecto open source con el que puedes jugar con tu propio monedero y crear smart contracts.

En camino a la descentralización

En este punto, Kuchkovsky señaló que los contratos inteligentes son un ejemplo de cómo poner lógica de manera automática y programada. En el mismo sentido, señaló que este tipo de contratos tendrán gran incidencia en la economía colaborativa por la vía de la descentralización y la desaparición de la mediación de las empresas verticales. Por ejemplo, sería como usar Uber sin Uber o, extendiéndolo a campos distintos del transporte de viajeros, como alquilar una bicicleta o una casa sin tener que pasar por un “sitio” que proteja, controle y se beneficie de ese intercambio. Entre los múltiples usos que podrían tener los contratos inteligentes en el futuro está el de realizar votaciones, registrar dominios, plantear acuerdos financieros, gestionar cuentas de ahorro, realizar predicciones de mercado, crowdfunding o gestionar la propiedad intelectual.

En el ámbito del Internet de las Cosas, contó el ejemplo de un proyecto liderado por IBM y Samsung para controlar todo el proceso de fabricación de una lavadora. De tal manera que, si se estropea la lavadora, el usuario de la misma pudiera desentenderse de la avería generándose de manera automática sucesivas peticiones de subastas para arreglar la lavadora.

Kuchkovsky tampoco se olvidó de Bitnation, un proyecto para organizar las sociedades de manera descentralizada y mucho más óptima. Estonia, Ucrania y Honduras son algunos ejemplos de naciones donde se están llevando a cabo acciones en este sentido. Además, una de las empresas que más está trabajando en dichos países es la española Stampery, integrada por un jovencísimo equipo, que se denomina como los notarios del Siglo XXI.

Mucho por recorrer: falta superar los retos de sostenibilidad

En su turno de intervención, Jesús Freire, de IBM, expuso que la tecnología Blockchain está despertando mucho interés, pero que todavía hay muy pocos proyectos reales que vayan a producción. Freire insistió en la necesidad de realizar un estudio regulatorio previo y aludió al Bitcoin como la plataforma por excelencia, aunque la banca no esté interesada en las criptomonedas.

Freire precisó que lo que busca la banca es la manera de utilizar las tecnologías distribuidas para soluciones concretas. Sobre los requisitos de una Blockchain empresarial, expuso la necesidad de que estén basados en estándares y soluciones open source, que haya registros de identidad, redes privadas con control de acceso, participación controlada, privacidad y confidencialidad en datos y contratos y que sea auditable.

Freire también aludió al debate que existe en la red Bitcoin sobre la sostenibilidad de esta tecnología, que según dijo, en 2020 puede llegar a consumir la energía que consume Dinamarca en un año.

Carlos Vivas: construir el presente, pensar en el mañana

Aunque todas las intervenciones de los ponentes fueron muy interesantes y clarificadoras, una de las más aplaudidas fue la del nicaragüense Carlos Vivas, de Opinno. Cuando lo felicité, me contó que se había incorporado a la sede de la consultora en España el día anterior. Antes había estado trabajando para ellos en Latinoamérica. Empezó su charla diciendo que su propósito era desmitificar un poco esta tecnología. Así, sobre esta base de datos distribuidos sin autoridad central dijo que lo que se puede hacer con ella hoy en día, puede realizarse de manera más barata con otras tecnologías.

Vivas censuró de alguna la manera en que se está trabajando en la actualidad con esta tecnología, porque, a su juicio, Blockchain no es para hoy. Es para mañana: “Tenemos que trabajar en entender cómo se utilizará mañana, para cuando la legislación deje de ser la barrera que es hoy”, subrayó.  Vivas también apuntó que la única manera de influir sobre la legislación es dejar de pensar con las reglas de hoy y añadió que los bancos, al estar sujetos a una regulación tan estricta, serán los más perjudicados. En este sentido invitó a los bancos a “ensuciarse las manos” para entender los cambios que tienen que hacer para cuando la regulación cambie. A su juicio, las soluciones que se están dando en el R3 son para las reglas de hoy, pero tienen que avanzar en el mañana.

Sobre el sector de las fintech, indicó que no van a quitar a los bancos del mapa, que tendrán que seguir trabajando con ellos. El peligro, según él, está en gigantes como Facebook, Apple, Google, Amazon:

“Con el Blockchain, la geografía deja de ser relevante y los bancos no tendrán que tener sucursales repartidas por el mu Carlos Vivas

Vivas ofreció algunas cifras interesantes, como que en 2018 llegarán las primeras aplicaciones desarrolladas con esta tecnología a manos del consumidor y que, en 2027, el 10% del PIB mundial estará en Blockchain. También apuntó un asunto de gran interés para la comunidad educativa y de quienes diseñan los planes de estudios: la necesidad de que los abogados entiendan el lenguaje de los programadores y de que se fije un lenguaje de programación común. Como otros ponentes, también vaticinó el fin del dinero físico y la aparición de los criptodólares o critpoeuros.

Por último, Vivas lanzó varias preguntas aún sin respuestas. Por ejemplo: ¿quién va a pagar la capacidad de procesamiento en los contratos inteligentes? ¿qué lenguaje de programación se va a adoptar? o ¿quién será el garante de la información?

Aplicaciones en diferentes campos e industrias

La exposición de Luis Pastor, de Grant Thornton, también fue muy reconocida por el público, al abordar esta tecnología desde un punto de vista multidisciplinar. Pastor, empezó a trastear con Bitcoin en el año 2011, seducido por la promesa de mercado distribuido, la posibilidad de poder realizar transacciones entre pares y poder minar y obtener dinero del poder computacional. Antes de hacerse cargo de la dirección de tecnología, Pastor fundó su propia startup y estuvo en varias startups en Singapur.

Una de las principales señas de identidad y el elemento diferencial que ofrece Grant Thornton con respecto a sus competidoras es el haber sabido rodearse de equipos multidisciplinares. En este sentido, Pastor relató orgulloso que cuenta en su equipo con joven abogado capaz de leer contratos inteligentes y de programar en el futuro. De hecho, Bitcoin es considerado como dinero a día de hoy por la Agencia Tributaria española, a raíz de una pregunta que este letrado realizó a dicho organismo.

Pastor explicó que en su compañía están trabajando en el desarrollo de usos prácticos para diferentes industrias. En el sector automotriz, están trabajando con varias empresas para intentar ligar el Blockchain con pruebas de titularidad o con que algo no ha sido falseado, como, por ejemplo, las piezas de los coches. O predecir casos de negligencia en talleres o concesionarios.

En el ámbito de las aseguradoras, las pólizas podrían reducirse o adaptarse en función de la información que pudiera obtenerse de una Blockchain en concreto. Pastor también relató un proyecto muy interesante en el campo de la salud y que están llevando a cabo a nivel mundial para tratar de evitar la falsificación de medicamentos e intentar controlar en qué parte de la cadena se introducen dichas falsificaciones. Esta iniciativa podría ser clave para ayudar a los países con menos recursos y donde el porcentaje de falsificaciones en medicamentos es muy elevado.

En el sector financiero, indicó que están desarrollando prototipos para crear titulizaciones 2.0 de cualquier archivo. También están viendo casos de usos probados internamente para empresas que quieren intercambiar productos por servicios. Por ejemplo, gasolina por electricidad.

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