La firma de abogados Hogan Lovells planea llevar los contratos tradicionales a un nuevo nivel a partir de las investigaciones que desarrolla en torno al tema y la aplicabilidad de los contratos inteligentes de la tecnología blockchain.

El bufete, asentado en Washington D.C. y Londres, explora los más que plausibles réditos del uso de esta innovación en el área. Uno de los efectos más inmediatos es la eliminación de una buena cantidad de procesos manuales que se realizan en estas operaciones, a partir de la automatización de acuerdos y transacciones contractuales mediante la implementación de blockchain.

El bufete ya ha realizado pruebas en New York, generando una prueba de concepto en el área de seguros contra terremotos.  Los abogados utilizaron una ‘planilla de contrato tradicional’ con sus condiciones y términos, como fundamento para una ‘planilla interligente‘, para especificar que partes del contrato deben ser traducidas a códigos. Un miembro del equipo escribe y ejecuta una prueba del contrato inteligente para comprobar la correcta ejecución del acuerdo; un primer paso en el camino de la armonización de ambas partes, abogados y desarrolladores, en el ámbito de la firma.

Hogan Lovells indaga las implicaciones legales y organizacionales de esta aplicación de Blockchain. La principal ventaja de los contratos inteligentes es la automatización de una serie de pasos; a partir de la mutua aceptación de las condiciones, el programa ejecuta automáticamente el acuerdo, y las partes involucradas ganarían en seguridad, confiando el fiel cumplimiento de las premisas al software automatizado.

La diferencia de criterios: un obstáculo que debe salvar Hogan Lovells

Sin embargo, como explicó el abogado de la firma, Ted Mlynar, a The Wall Street Journal, los programadores piensan en términos de bytes y la estructura de los contratos de compra-venta está instituida dentro del imaginario propio de los abogados; las partes ya tienen una suerte de naturaleza contractual en la que blockchain trastoca las bases tradicionales.

Los programadores piensan en términos de bits y bytes, mientras que los contratantes han estado realizando este tipo de acuerdos por años (…) Ellos no se entienden unos a los otros

Ted Mlynar

Socio, Hogan Lovells

Para él, este desafío debe ser asumido por un tipo especial de abogado, que tenga el conocimiento técnico legal de los contratos y su marco legal, y la sensibilidad y conocimiento suficiente de los desarrollos de la tecnología blockchain para poder coadyuvar el proceso de encuentro. Los contratos inteligentes y sus automatismos son la meta, pero antes debe mediar el ingenio humano para contrastar ambos dominios, a fin de concretar un producto que verdaderamente responda las necesidades señaladas.

Controles para el perfeccionamiento de las pruebas

Para asegurarse del éxito de las pruebas ya realizadas, los abogados de la firma estadounidense introdujeron dos niveles extra de control. A través de la redacción de dos reportes específicos, estos especialistas dan cuenta de las posibles anomalías de los contratos inteligentes a fin de perfeccionar los protocolos que, eventualmente, serán automáticos.

Un reporte de “desviación”, para explicar los puntos en los que la anomalía hace que haya distorsión entre lo que debió establecer el contrato y lo que efectivamente dice, y otro de “vulnerabilidades”, apuntando debilidades técnicas o legales de los contratos inteligentes.

Según este esquema de investigación el ejercicio de interpretación y acoplamiento de estos abogados, será fundamental para que la aplicación de este avance de blockchain tenga éxito en el espacio jurídico, en un momento clave, donde incluso los gobiernos del mundo empiezan a interesarse en su aplicabilidad.

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