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Bitcoin y blockchain: la tecnología de los viajeros

Bitcoin y blockchain: la tecnología de los viajeros

El turismo a nivel internacional se ha convertido en una de las actividades que genera mayores ingresos económicos en distintas naciones alrededor del mundo. Tan sólo en el 2015, 1.186 millones de personas se desplazaron a diversos destinos turísticos, liderando entre ellos Francia, Estados Unidos, España y China. En este sentido, América Latina también se ha constituido como un punto popular para las actividades turísticas, con famosos lugares de encuentro como Machu Pichu y Rio de Janeiro.

Frente a un ecosistema cada vez más globalizado, con nuevas y más exigentes necesidades de interacción, no es un secreto que la industria del viaje está evaluando la posibilidad de una modernización de sus sistemas financieros y turísticos a nivel global. Todo esto con el objetivo de potenciar la comodidad, seguridad y acceso a todo tipo de productos y precios en el mercado, así como para ayudar al desarrollo de la economía local de los países destino.

Esta modernización podría ser radical y transformar completamente al sector, ya que la tecnología de contabilidad distribuida (DLT) se está perfilando como la herramienta perfecta para el buen funcionamiento de los servicios turísticos y sus industrias aledañas. Y más allá de los productos DLT, en el caso de Bitcoin,  hay que decir que sus propiedades podrían convertirlo en una moneda especializada para los turistas.

Francia es el país más visitado por turistas en el mundo, seguido tan sólo por Estados Unidos.

Por sus características peer-to-peer (directamente entre las partes), su descentralización y distribución de información, sus bajos costos e instantaneidad de transacciones y sus servicios sin fronteras, de naturaleza mundial, Bitcoin y las tecnologías blockchain en general se adaptan con facilidad a los retos que presenta actualmente el turismo entre naciones; realidad que podría generar un ecosistema más conectado e innovador.

De esta manera, las monedas criptográficas plantean transformar la manera en que los viajeros intercambian valores, suprimiendo la necesidad de intermediarios, como agencias bancarias y casas de cambio, y por ende borrando las fronteras monetarias que imponen las distintas monedas fiducidiarias de cada país, con miras a abrazar una visión más globalizada del planeta.

Una oferta de transformación a detalle

Una de las principales características que hace al Bitcoin y a los criptoactivos monedas para viajes es la anulación de entidades intermediarias que se rijan como única voz institucional expendedora de bienes financieros. De esta manera, la distribución del funcionamiento de las blockchain alrededor del mundo permite que Bitcoin sea lo más parecido a una moneda mundial, un valor que no es emitido por un banco central nacional y que se ve autentificado por la confianza que tiene la comunidad disgregada sobre esa moneda.

¿Esto qué significa y qué alcances podría tener a futuro? Por ejemplo, si los negocios locales de una zona turística y los viajeros de cualquier parte del mundo comienzan a utilizar Bitcoin como método de pago, no habría necesidad de realizar conversiones de dinero fíat de una nación a otra en casas de cambio físicas. Una realidad que en la actualidad es altamente peligrosa si el punto de destino es un territorio con alto índice de inseguridad, como lo es México o Venezuela.

Los ahorros en formato de criptomonedas pueden representar, en un futuro, viajes sin necesidad de visitar casas de cambio físicas en el lugar de destino. Una oportunidad que aumenta la comodidad del viajero y reduce las posibilidades de estafa. Además que representaría un primer paso con el objetivo de abrazar el concepto de una unidad de valor universal, o de identidad flotante.

Siguiendo el hilo de posibilidades que abre la naturaleza distribuida de las blockchain, la capacidad peer-to-peer de las monedas criptográficas también podría beneficiar a los turistas y a las economías locales si esta unidad digital puede ser implementada en los mercados domésticos y en los negocios nacionales, como lo son de interés turístico los artesanos, los hoteles, parques y atracciones.

Las economías emergentes son las que más se pueden beneficiar de las características de blockchain para competir en los mercados internacionales.

Con transacciones realizadas directamente a los comerciantes, los turistas pueden conseguir mejores precios al comprar directamente a los productores. Asimismo, las economías locales podría reverdecer en los países en vía de desarrollo, como las islas del caribe y América Latina, o afianzarse en las naciones europeas, gracias a que esta adopción puede reducir los gastos en servicios financieros, constituyendo una verdadera economía distribuida.

Asimismo, blockchain permite realizar transacciones internacionales que pueden ser verificadas en un tiempo mucho más rápido que otros métodos financieros tradicionales. Una propiedad ventajosa que beneficiaría inmensamente a los turistas que desean realizar reservaciones o compra de servicios desde su país de origen, los cuales deberán tan sólo transferir el monto estipulado desde un monedero a otro en cualquier parte del mundo, con baja o nula comisión.

No obstante, es importante señalar que el mercado de las criptomonedas todavía es un muy joven y está en su fase experimental. Pocas son las naciones que han permitido un espacio para el desarrollo del ecosistema Bitcoin de forma natural, destacando entre ellas Japón y Argentina por su impresionante difusión de las criptodivisas en negocios minoritarios como cafés y tiendas de conveniencia, mientras que son muchas más las naciones que aún no se han interesado por una adopción a alto nivel.

Este panorama constata que aplicar una economía turística basada en Bitcoin es una apuesta arriesgada, mas no imposible en un futuro ante la situación de compenetración que cada día tienen más las autoridades financieras con los activos digitales.

En lo más práctico y posible a corto plazo, las tecnologías de contabilidad distribuida se han convertido en una herramienta que puede transformar la industria del viaje, destaca así un estudio internacional realizado por el grupo Amadeus. El documento señala que los productos DLT pueden ser aplicados por su capacidad de registro en la identificación de pasajeros, una solución que ya está siendo evaluada por Dubái.

Además, se menciona que las herramientas DLT pueden representar una aplicación tecnológica para el seguimiento de equipaje en los aeropuertos, así como un facilitador de pagos entre agencias de viaje y aerolíneas con servicio de recompensas modernizados y más seguros. Componentes de la industria del turismo que hacen posible un servicio efectivo y confiable para la mayoría de los clientes.

El fenómeno ya está ocurriendo

Más allá de la oferta y las posibilidades, en la realidad el bitcoin y las tecnologías distribuidas ya están funcionando como potenciadores y plataformas para el turismo. Diversas naciones y empresas innovadoras alrededor del mundo han puesto sus ojos en estos activos financieros con miras a ofrecer algo nuevo a la industria del viaje.

Japón destaca cada vez más por constituirse como una nación abierta al bitcoin, legal y comercialmente.

Japón es uno de los países más avanzados en este sector, con empresas turísticas involucradas con la casa de cambio bytFlyer para el pago de servicios por medio de bitcoin. De igual manera, la nación ha experimentado una adopción en masa que ha sido respaldada por los famosos hoteles cápsula, importantes agencias de viaje del país, tiendas de conveniencia y parques históricos.

Por otro lado, Malta también se ha convertido en vanguardia de la industria turística con monedas criptográficas, ya que el país posee su propia agencia de viajes que acepta pagos únicamente en BTC, una propuesta que ya ha tenido sus primeros clientes.

En el continente americano, Buenos Aires, la capital de Argentina, también ha experimentando un primer paso para incursionar con el bitcoin en relación con centros dedicados al turismo y el ocio citadino. La ciudad tiene un nutrido repertorio de negocios que incluye hoteles, restaurantes y cafés que aceptan bitcoins. Al otro lado de la región, Cancún (México) también ha apostado al criptoturismo con una comunidad que crece más cada día y que quiere convertirse en referencia para el uso de criptomonedas en el sector de viajes.

Otra figura de bitcoin en relación con el turismo es Felix Weis, un viajero nativo de Luxemburgo que planeó recorrer 21 países en 365 días usando sólo a Bitcoin como método de pago. Todo esto con el único e irresoluto objetivo de demostrar que las monedas criptográficas tienen un alto potencial como moneda global.

Las herramientas blockchain también han sido probadas a nivel turístico con Hawaii liderando las incursiones gubernamentales en este sector. El gobierno local habría planteado la posibilidad de adoptar DLT para potenciar y organizar la industria turística y la economía en la localidad, una apuesta que podría convertirse en un importante paso para el ecosistema en vista de cantidad de visitantes que recibe la isla de forma anual.

Estos y otros proyectos perfilan el enorme potencial de las tecnologías distribuidas frente al mercado de viajeros internacionales. Un sector que está investigando las diversas aplicaciones de las plataformas blockchain para la mejoría de la seguridad, comodidad y bienestar de su clientela.

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Acerca del autor

Andrea Leal

Estudiante de Letras. Si somos lo que leemos, entonces quiero ser de Rimbaud a Pavese.

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