La tecnología Blockchain abre la posibilidad de que se pueda guardar evidencia de patrimonio cultural material e inmaterial de cualquier sociedad que se encuentre bajo conflictos bélicos étnicos o nacionalistas, como es el caso de la guerra de Siria

Dicha idea nace de un artista y arquitecto llamado Azra Aksamija, que ha trabajado arduamente en el área de la arquitectura y la herencia cultural en las guerras balcánicas y el actual conflicto en el medio oriente.

A través de la historia se ha evidenciado que en los conflictos nacionalistas, el patrimonio cultural que incluye bibliotecas, edificios religiosos, o monumentos históricos son el primer objetivo a destruir. Esto se debe a que dan testimonio de un pasado multicultural, como demostró Aksamija en su análisis de las guerras balcánicas de los años 90. Estos esfuerzos incluyen la negación de que una comunidad en particular ha estado viviendo a un área antes de la limpieza étnica en la medida que se borra todo registro de su patrimonio cultural.

La Unesco y otras entidades han tratado de abordar este problema capturando patrimonio cultural inmaterial a través de bases de datos y sitios web. Pero el problema es que estos sitios web son tan vulnerables como las prácticas y los edificios que se supone que deben documentar.

Aquí es donde la tecnología Blockchain puede hacer la gran diferencia. La ventaja más obvia de esta tecnología para esta situación, son sus herramientas criptográficas y el sistema distribuido. Verificar la autenticidad de un documento, firmar mensajes de forma segura, insertar información imborrable e inmutable en una base de datos distribuida a nivel mundial son solo algunos ejemplos de lo que se puede hacer.

Ahora imaginémonos que una comunidad pueda ser verificable para todos, que vivió en un momento y lugar determinado; documentar sus puntos de referencia, propiedades y prácticas. Personas como los refugiados Sirios podrían declarar públicamente en donde vivían, dando evidencia que nadie podría ocultar o eliminar después del desplazamiento y la limpieza étnica.

Aksamija es el creador de un proyecto llamado Matriz de Memoria, el cual se recrea en el campus del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), cuyo objetivo es el de hacer frente a la continua destrucción del patrimonio cultural en Siria, Irak, Yemen y más países. La matriz de memoria toma la forma de una pantalla gigante hecha de una valla de tela metálica que lleva elementos de plexiglás pequeños. Los elementos serán cortados en el medio con un láser, para que tengan la forma de fragmentos de patrimonio cultural amenazado o desaparecido.

Los recortes positivos de los fragmentos se convertirán en joyería, la cual será vendida para financiar talleres educativos dirigidos por estudiantes del MIT para los refugiados Sirios en Jordania, Alemania y Austria.  Cada joyería de plexiglás, dispuestas en píxeles que forman el arco destruido de Palmyra, se inscribe en la memoria cultural de los participantes, y además, son codificadas en la Blockchain para que solo el autor original tenga control sobre ellas.

El propietario de un Pixel puede demostrar la propiedad de las joyas a través de la clave privada asociada, también se puede utilizar la clave para firmar y autenticar los mensajes. También, el público puede utilizar la clave pública para cifrar los mensajes que sólo el propietario puede decodificar.

Con frecuencia, los desplazados conservan las llaves de sus hogares como recuerdo de lo que dejaron atrás. Con la herencia criptográfica, la clave ya no es un elemento simbólico, sino que también puede almacenar valor, demostrar propiedad, transmitir mensajes y dejar una huella, un testimonio en el mundo.

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