Hace un año, José Manuel Ramírez Marquez y Pilar Otero Sánchez se declararon culpables ante la Audiencia de Juzgado Nacional español por los cargos de integración en Organización Criminal, estafa y blanqueo de capitales a través de Unete, una compañía que utilizó una presunta moneda digital como excusa para sostener su esquema piramidal.

UneteNet prometía a sus clientes-inversores la posibilidad de ganar dinero trabajando sólo unos minutos al día desde internet con unos beneficios monetarios inalcanzables en casi cualquier empleo. Pero para esto primero tenían que invertir en paquetes que permitían ofrecer la publicidad de la compañía, impulsando así la captación de nuevos clientes. Esta empresa ofrecía un beneficio anual de 188%, pues con una inversión de 18.000 dólares (16.330 euros) se podría ganar 67.000 dólares (60.800 euros), que serían obtenidos por los socios en 48 pagos semanales de 1300 dólares.

Según una investigación del portal Europa Press, la estafa comenzó en 2012 y durante los siguientes dos años inició una captación masiva de clientes a través de charlas formativas y vídeos.

Luego, desde 2014, ya con casi 50.000 clientes en todo el mundo, UneteNet decidió comenzar a pagarle a sus socios con una supuesta moneda digital llamada UneteCoin. Consecuentemente, la compañía les indicó a sus clientes que debían vender dichas ‘monedas’ al precio que consideraran conveniente para lograr recuperar su inversión.

En este punto, ya UneteNet y su equipo habían captado cerca de 50 millones de euros con esta pirámide financiera. Y este dinero perteneciente a miles de inversores, quienes no tardarían en notar que estaban siendo víctimas de una estafa, fue movido a través de distintas cuentas en Malta y Letonia, antes de terminar en los paraísos fiscales de Panamá y San Vicente de las Granadinas.

Una investigación realizada por el periódico español El País considera el sistema de inversión piramidal, pues las ganancias sólo llegaban a través del reclutamiento de nuevos miembros, y el falso activo digital que utilizaron para pagar y ofrecieron alegando que equivaldría a un dólar, carecía de valor.

Asimismo, para los investigadores del caso fue sorprendente que las ganancias de UneteNet se pudieran extraer con una tarjeta del Banco Choice Bank en Belice, otro de los considerados paraísos fiscales. Ante esto el abogado de la Asociación Nacional de Afectados de Internet y Nuevas Tecnologías, Manuel Merino, dijo que “se trata del funcionamiento propio de modelos fraudulentos”.

Los implicados

Muchos de los antiguos clientes de UneteNet hoy figuran como denunciantes en el caso de Ramírez y Otero. Estos últimos dos no son los únicos investigados en el caso, existen otros 20 miembros tras la pirámide que están atravesando procesos legales por estafa y blanqueo de capitales. Entre ellos se encuentra Adrián Trigo, hermano del fundador de UneteNet, quien se encargaba del proceso informático de la compañía.

Otros implicados en esta estafa internacional, que presumía de su presencia en 180 países, son José Lorente, quien fungía como Coordinador General de UneteNet; Bernabé Caraballo, quien cuenta con antecedentes por tráfico de drogas y robo con fuerza, y encargado de anunciar en las presentaciones el crecimiento de la compañía; y José Senra, quien en 2013 recibió un cheque de la firma por 122.316 euros.

Cuentas pendientes

El abogado de José Ramírez explicó que su cliente se encuentra en un colapso por un bloqueo de parte de las autoridades bancarias, en las cuales acumula 35 millones de euros. Además, asegura que la compañía sólo adeuda 1,2 millones de euros a los inversores y alega que “80% de las 200 denuncias” contra su cliente “son falsas”.

Los esquemas piramidales, también llamados Ponzi, son comunes en ambientes web y de corta duración, pero con una larga lista de afectados. En este caso, el concepto de ‘moneda digital’ está entre las víctimas.

 

ActualizaciónEste artículo ha sido editado para aclarar la confusión entre los términos de ‘criptomoneda’ y ‘presunta moneda digital’. En UneteNet, en realidad, no existió ninguna criptomoneda en la acepción más correcta de este término.