Tras el Bitcoin, la primera criptomoneda, han ido apareciendo a lo largo de estos pocos años cientos de monedas digitales alternativas diseñadas para satisfacer todo tipo de necesidades. Así, por ejemplo, tenemos al Ether para la plataforma de contratos inteligentes de Ethereum, o la SolarCoin, diseñada para premiar a los productores de energía solar. Todas tienen un valor en el mercado, pueden ser cambiadas por otras monedas (digitales o fiduciarias) en las casas de cambio y todas están basadas en la tecnología blockchain. Esto último es una de las características que les da el título de criptomonedas, como tal.

Hoy se han convertido en métodos de intercambio comercial muy populares, por lo que los distintos tipos de estafas no podían tardarse en aparecer. Uno que ha dado mucho de qué hablar últimamente es la presunta criptomoneda OneCoin, sobre la que ya varias autoridades de todo el mundo han advertido. Esta vez es el turno de la Financial Conduct Authority (FCA), un organismo financiero regulatorio no gubernamental del Reino Unido.

Según esta organización, OneCoin, que tiene su sede en Gibraltar, está siendo investigada por la Policía de la Ciudad de Londres y es más que probable que los beneficios que proclama sobre su supuesta criptomoneda sean falsos. La FCA advierte a los consumidores que sus fondos no cuentan con ninguna protección en este sistema, pero que en caso de fraude pueden contactarse con las autoridades.

Creemos que los consumidores deben estar alertas al tratar con OneCoin, que presume de ofrecer la oportunidad de ganar dinero a través de la negociación y ‘minería’ de monedas virtuales (…) Esta empresa no está autorizada por nosotros y no creemos que esté llevando a cabo ninguna actividad que requiera nuestra autorización. Sin embargo, estamos preocupados por los riesgos potenciales que esta firma representa para los consumidores del Reino Unido.

Financial Conduct Authority del Reino Unido

Este aviso está completamente fundado. Las irregularidades de OneCoin, por decir lo menos, son bastante evidentes. En su página proclama que esta ‘moneda’ está basada en la tecnología blockchain, pero se ha probado que no es así. Tampoco es posible encontrarla en el mercado y la única forma de intercambiarla es el OneCoin Exchange, un servicio interno para los miembros que ya hayan pagado el paquete de inicio. Todo esto sumado además a su polémica con Wikipedia, donde su entrada fue modificada 112 veces en marzo de este año para maquillar la mala publicidad y las acusaciones de ser un Esquema Ponzi, un tipo de fraude donde el pago de intereses a los inversores proviene de sus propios fondos o del dinero de nuevos inversores. Y cabe afirmar que esta es la opción más probable.

Por todo esto, la FCA no es la primera (y seguramente tampoco la última) institución en advertir a los usuarios sobre OneCoin. El Gobierno de Bélgica y la Fundación Sueca de Bitcoin ya han publicado advertencias similares a las que sin duda cada usuario debería obedecer.