Las industrias del retail -término inglés que engloba supermercados, grandes superficies, centros comerciales o franquicias- han decidido apostar por los smart contracts para automatizar los procesos de recepción de mercancías.

Sobre este asunto, Alberto Gómez Toribio, fundador de Coinffeine, la primera compañía en utilizar smart contracts en España, establecida en 2014, explicó a CriptoNoticias que la Asociación de Grandes Consumidores de España (AECOC) ha mostrado gran interés por la tecnología blockchain, que ha convertido al dinero en dinero programable, lo que permite automatizar procesos y eliminar intermediarios a través de los smart contracts.

Alberto Gómez Toribio, fundador de Coinffeine

Con más de 25.000 asociados, AECOC es una de las mayores asociaciones empresariales de España, y las compañías asociadas facturan más de 180.000 millones de euros anuales, lo que representa cerca del 20% del PIB nacional.

Gómez Toribio asistió como ponente al último congreso de AECOC para explicar a los directivos de las grandes empresas del retail en España, entre los que se encontraban representantes de CocaCola, Mercadona, Grupo Día y Heineken, cómo los smart contracts pueden ayudar a reducir costes en algunos de sus procesos.

En este sentido, expuso cómo a través de los denominados contratos inteligentes se pueden automatizar los procesos en la recepción de mercancías.

Gómez Toribio precisó a Criptonoticias que los ejemplos despertaron un gran interés entre la audiencia. De hecho, según una encuesta de la propia AECOC, más del 60 por ciento de las empresas asistentes se mostraron interesadas en explorar algunos de los casos de uso expuestos por él. Además, un 10 por ciento de los presentes afirmó estar trabajando ya en algún tipo de smart contract con tecnología blockchain.

Según el último informe de BBVA sobre la situación de la economía digital, los smart contracts podrían convertirse en una ola de transformación en la banca. Los contratos inteligentes hacen referencia a cualquier contrato que  se ejecuta por sí mismo automáticamente sin que medien terceros entre los participantes individuales. Se escriben como programas informáticos en lugar de cómo lenguaje legal sobre documentos impresos.

El fundador de Coinffeine también explicó a Criptonoticias que los asistentes se interesaron por la diferencia entre blockchain y otras tecnologías, como Big Data, para ahorrar costes. A su juicio, a diferencia de otras tecnologías, en blockchain el ahorro de costes puede medirse de forma clara. “El diferencial principal es que blockchain permite eliminar procesos internos o reducir su complejidad, por ello, creo que este es el año en el que blockchain llegará al retail de la mano de los smart contracts”, explicó.

En la actualidad, Gómez es el responsable de Clluc, una compañía dedicada a la transformación digital a través de la tecnología blockchain e integrada en el grupo Barrabés.

El fundador de Coinffeine se siente orgulloso de ser el pionero de los smart contracts en España y explica que esta compañía es el germen de muchos de los proyectos que hoy desarrollan en Clluc y en Grupo Barrabés.

Carlos Barrabés, fundador del grupo Barrabés.

Coinffeine, subraya Gómez, “utilizaba la tecnología de los smart contracts para realizar intercambio de divisa electrónica entre particulares sin necesidad de un intermediario. Se trataba de una aplicación P2P, y gracias a su naturaleza pudo operar en más de 70 países, demostrando una escalabilidad nunca vista hasta ese momento en una compañía que gestiona dinero”.

Según Gómez, uno de los motivos por los que las entidades financieras se fijaron en Coinffeine y en su tecnología de smart contracts fue la forma en que constituyeron su compañía. En lugar de los 3.000 euros necesarios para constituir una sociedad limitada en España, aportaron bitcoins. Para ello tuvieron que  convencer al notario y a los responsables del Registro Mercantil. Este hecho diferencial fue el detonante que les llevó a entablar conversaciones con reguladores como el Banco de España, Sepblac o la Agencia Tributaria. El banco con el que ejecutaron la operación fue  Bankinter, lo que le convirtió en la primera entidad bancaria del mundo en asociarse con una compañía dedicada a la tecnología blockchain.