Sarah Meiklejohn y George Danezis, dos investigadores del University College London, publicaron recientemente un documento en el que proponen un sistema llamado RSCoin que serviría como una base para que cualquier banco central pueda emitir su propia criptomoneda con características similares a las de Bitcoin.

De acuerdo con el documento titulado “Centrally Banked Cryptocurrencies“, este sistema permitiría a sus usuarios disfrutar de todos los beneficios ofrecidos por Bitcoin pero sin contar con la característica en la que quizás recae la mayor parte del atractivo de esta tecnología: la descentralización. Al igual que Bitcoin, las criptomonedas basadas en RSCoin utilizarían la tecnología blockchain para registrar sus transacciones, pero estas serían verificadas por un pequeño grupo de organizaciones denominadas como “mintettes” que serían elegidas por el banco central y cumplirían la función de los mineros.

Al comienzo de su planteamiento, Meiklejohn y Danezis señalan que Bitcoin es una tecnología muy prometedora y ha alcanzado el éxito en poco tiempo. No obstante, los investigadores mencionan algunas desventajas y limitaciones a las que se enfrenta esta tecnología y que podrían ser superadas mediante el uso del RSCoin. Son mencionados específicamente dos factores: la escalabilidad y la falta de control en la emisión del dinero.

La escalabilidad se ha convertido en uno de los debates más polémicos dentro de la comunidad Bitcoin, por lo que los investigadores señalan este aspecto como una de las mayores debilidades de esta tecnología presentando, a su vez, al sistema RSCoin como una mejor alternativa frente a esta criptomoneda. De acuerdo con el informe, este sistema permitiría realizar aproximadamente 2000 transacciones por segundo, cantidad que podría incrementar con el aumento del número de mintettes encargados de registrar las transacciones.

Además, los investigadores afirman que el sistema de suministro del dinero debe ser centralizado para poder funcionar efectivamente. El documento también enfatiza otras ventajas de las criptomonedas basadas en este sistema frente a las demás, tales como la transparencia política y mayor aceptación por parte de los gobiernos, las posibilidades de experimentar con la tecnología blockchain y de contar con el pseudoanonimato.

Esta iniciativa surgió a partir de una sección del documento “One bank research agenda“, en el que el Banco de Inglaterra enumera las ventajas de que los bancos centrales comenzaran a emitir sus propias criptomonedas. Entre estas ventajas se encuentran la transparencia y la precisión que caracterizan a esta tecnología, la posibilidad de realizar transacciones nacionales e internacionales instantáneamente y el potencial para optimizar los sistemas de liquidación tradicionales.

Los investigadores también suponen que la integración de esta tecnología en los sistemas bancarios tradicionales generaría más confianza entre el público, promoviendo, de esta manera, su adopción. Actualmente se están llevando a cabo discusiones con el Banco de Inglaterra para continuar realizando las investigaciones necesarias para llevar a la práctica este proyecto y ponerlo a la disposición de todos los bancos centrales que deseen optimizar sus servicios haciendo uso de las nuevas tecnologías.